el interpretador aguafuertes

 

Proyect/

Sebastián Hernaiz

 

 

 

 

-Si quieren se los cuento yo, no tengo drama, lo vi mil veces ya, me lo acuerdo muy bien, como ustedes quieran -dice y el silencio de los que nunca tenemos por qué tener que mirarnos y darnos voz da paso al tener que empezar a mirarnos y esperar a que alguno comience con algo.

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La película -¿importa qué película?- había empezado hacía casi una hora -sí, yo creo que sí importa, ¿no?- y el cine, no lleno, más bien vacío, con espacios varios repartidos entre grupo y grupo -bueno, puede ser que no importe tanto, que joda en todas, pero peor que pase con algunas-, respiraba el latir de las luces dibujándose en la pantalla y en el polvillo estable que -a mí me jode en todas- flota en el aire de sala de proyecciones no-tan-comercial de Corrientes. Entonces, estando en escena alguna -¿importa qué escena?- se siente un oscurecer efímero, ola que recorre el lugar de atrás para adelante -en un aula yo prefiero en ronda o atrás y contra la pared ¿importa dónde se sienta uno en un cine?- para llegar a fogonazo y blanco en la pantalla que en logrado montaje con agudo sonido -yo estaba al medio de la sexta fila, tenía buen lugar encima- deja intuir mágicamente un proyector que deja de proyectar.

Silencio a oscuras, primero. Luces que se habían atenuado y ahora renacen de a poco, después. Miradas flotantes en la baba amarillenta. Comienzo de rumores. Los diálogos de los grupos que se inquietan ya suben su voz. El rumor ya es ruido en la sala. La luz continúa baja y la pantalla blanco oscuro -yo no lo podía creer, para colmo había ido solo a verla-. Alguien hay, escéptico, que se levanta, se va, genera la inquietud de ir a ventanilla, pedir entrada para otro día, la plata, respuestas. Se sostiene la situación, se postergan decisiones, alguno empieza a charlar con el de al lado. La escena, apagada ya la de la pantalla, tiene en el desamparo de espectadores un contrapunto asimétrico -te juro que me estaba por ir ya, aunque no sabía muy bien- cuando surge la voz autorizada del acomodador para informar que se quemó el proyector, hasta mañana es imposible seguir con el final de la película, también se arruinó la cinta. Claro, ahí no quedó otra: anonadamiento, un uh in crescendo mezcla de estupefacción y fatalismo que decae pronto en el silencio casi a oscuras del principio, en las miradas flotantes que se repiten en medio de una luz de baja intensidad que parece que nadie piensa dignarse a subir o a apagar, y otra vez los rumores, se acelera el paso a los grupos que suben la voz y cuando el rumor se torna ruido -y el tipo no sabía dónde meterse, te juro- y el acomodador se va viendo desnudo estampado contra ese escenario con fondo de pantalla inútil, salta con su mejor arma.

-Si quieren se los cuento yo, no tengo drama, lo vi mil veces ya, me lo acuerdo muy bien, como ustedes quieran -dice y el silencio de los que nunca tenemos por qué tener que mirarnos y darnos voz da paso al tener que empezar a mirarnos y esperar a que alguno comience con algo.

 

©Sebastián Hernaiz

 

 
 
el interpretador acerca del autor
 
                 

Sebastián Hernaiz

Nació en 1981, actualmente vive en Buenos Aires.

Publicaciones en el interpretador:

Número 1: abril 2004 - Nenas muertas (poesía)

Número 2: mayo 2004 - La cosa del caso (artículo acerca de La cosa Blumberg)

Número 2: mayo 2004 - Noticias (poesía)

Número 2: mayo 2004 - T.E.G (Tácticas y Estrategias alrededor de Guantánamo (ensayo acerca de El verdadero cuento del Tío Sam de Ezequiel Martínez Estrada y Siné)

Número 3: junio 2004 - Perros (narrativa)

Número 4: julio 2004 - 26 de junio (aguafuertes)

Número 5: agosto 2004 - Noche en la catedral (aguafuertes)

Número 5: agosto 2004 - Bar (narrativa)

Número 6: septiembre 2004 - Sobre el sinsabor de una escena del IV Congreso de teoría y crítica literaria de Rosario (aguafuertes)

Número 6: septiembre 2004 - Diseño exclusivo (narrativa)

Número 7: octubre 2004 - Propiamente, un crimen (Narrativa)

Número 9: diciembre 2004 - 19 de diciembre (narrativa)

Número 10: enero 2005 - Callejeros (artículo)

Número 10: enero 2005 - Arbolitos de Navidad (aguafuertes)

Número 11: febrero 2005 - Didáctica, General (aguafuertes)

Número 11: febrero 2005 - Sexo explícito (poesía)

Número 11: febrero 2005 - Porteros anarquistas (narrativa)

Número 12: marzo - de tan Buenos Aires (poesía)

Número 13: abril 2005 - Manifiesta (poesía)

 
   
     
 
 
Dirección y diseño: Juan Diego Incardona
Consejo editorial: Inés de Mendonça, Marina Kogan, Juan Pablo Lafosse
Control de calidad: Sebastián Hernaiz
Prensa: Elsa Kalish
 
 
 
 

Imágenes de ilustración:

Margen inferior: Lukasz Banach, Obra (detalle).

 

 

 

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