el interpretador libros

Una mec�nica de la destrucci�n

Lecturas del libro de Camila do Valle, Mec�nica de la distracci�n (2006), Editorial Siesta. Traducci�n de Cecilia Pav�n.

In�s de Mendon�a

La Editorial Siesta acaba de publicar el libro Mec�nica de la distracci�n de la poeta brasilera Camila do Valle. Es el puntapi� inicial para Siesta Traducciones que, al decir de Marina Mariasch ?editora y presentadora del libro en la reciente Feria del Libro en Buenos Aires? ser� un modo de continuar su compromiso con la difusi�n de poetas contempor�neos, en esta ocasi�n no s�lo de Argentina sino de Latinoam�rica; y es uno de los t�tulos que integran, adem�s, la serie de poetas brasileros traducidos por poetas argentinos publicados por las editoriales independientes Elo�sa Cartonera, Siesta y Black & Vermelho con el apoyo econ�mico de la Embajada de Brasil en Argentina.

Estos poemas, traducidos por Cecilia Pav�n, podr�an apodarse "sueltos". Poemas libres, unidos en un libro pero desarreglados, desparramados en el papel. Sus formatos y sus l�neas est�ticas son diversas: poemas cortos y poemas largos. Poemas cortantes y poemas fluidos. Poemas arcaizantes y poemas pop. Poemas c�lidos y amenazantes.

Hay, s�, una voz femenina que destaca, que dice que aunque el lenguaje sea de los hombres/ la ciudad me sali� mujer. Y que se continentaliza en una estrategia seductora, con las piernas escrupulosamente abiertas en Am�rica Latina.

Este tono personalista y situado (gen�rico, hist�rico y geogr�ficamente) exhibe una autoconciencia por momentos caprichosa pero densa; una suerte de contrapunto entre la alegr�a vitalista del verso expresivo y un fracaso en el decir propio de la fragmentariedad de su lenguaje

�La poes�a es una fiesta! (�d�nde est� la risa)

�Y el juicio?.

Es que en la mec�nica distractiva de Camila Do Valle se leen y escriben las teor�as cr�ticas de su formaci�n acad�mica, entonces por m�s/ que grite, mis gritos no salen del poema./ Contin�o una tradici�n que sigue hablando sola... Incluso en sus propuestas m�s intimistas, en sus poemas de amor, de conquista y de sue�o, hay una pregunta latente por la l�gica, por la medida de la palabra po�tica. De un modo expl�cito expone la contradicci�n entre el deseo de ser literatura y lo decepcionante, en t�rminos de experiencia vital, de ser s�lo eso.

Casi todos los poemas del libro est�n en primera persona y de alg�n modo, todos son poemas de amor: de amor al poema.

tinta o l�grima: esa es mi sentencia

La escritura es el amor y el amor es la literatura, eso podr�amos leer solapadamente en los versos, el cuerpo que aparece es tambi�n el cuerpo de la letra. Mi casa es la literatura. Y los poemas que omiten el yo se rescriben, dejan la marca de la experiencia del poeta. Muestran, contra la p�gina, el trabajo concreto y su imperfecci�n. Tambi�n as� se poetiza la experiencia. Dice yo/ para contar la historia. Tan infinitamente yo. Los otros se fueron./ Esa concentraci�n en el yo que canta y cuenta presiona contra el poema y estalla. Distrae y destruye: lo esperable del verso, lo esperable en la p�gina que sigue. Tambi�n defrauda. Defrauda a quien busque una resoluci�n sint�tica de las contradicciones, a qui�n busque acomodarlos en una l�nea �nica. Invita a seguir a la autora en un camino intenso y sinuoso, en b�squeda.

Una zaranda

�Con cu�ntos versos se hace un amor?

Y una vez hecho, �por cu�ntos poemas se los puede intercambiar?

Ese es el problema de econom�a po�tica que persigue a los

poetas desde hoy hasta Cam�es.

Hago m�as, as�, las palabras de mi ex poeta preferido.

Pero nadie me responde del otro lado de la l�nea. Por m�s

que grite, mis gritos no salen del poema.

Contin�o una tradici�n que sigue hablando sola y

observa por las rendijas patrones y rigores �ticos-est�ticos

tratando de entender la ideolog�a de los �ltimos

paideumas del mercado editorial.

Sospecho que un amor no vale un verso. Ni cien

poemas. No es intercambiable.

Tango

Veo millones de Robertos todos los d�as.
Pero la �nica vez que fui a ver a Anita hice un poema.

Ah� la ciudad era yo.
Renacuajos rojos sal�an de mi vagina,
por mis piernas corr�an venas
que abr�an avenidas en pleno centro de Am�rica Latina.

Aunque el lenguaje sea de los hombres
la ciudad me sali� mujer.
De lejos, mi abuela grita muy cerca:
?Tenga maneras, se�orita! Cruce las piernas!
Y yo cruzo adorablemente las piernas,
y encandilo al se�or capit�n.
De espada en el cintur�n y riendas en la mano. (�yo o �l?)

Solamente te pido, Anita, que no te cases con �l.
Si vos no te cas�s: yo tampoco.
Continuemos con las piernas escrupulosamente abiertas
en Am�rica Latina. De forma estrat�gica: sin maneras.

Gemidos de Elo�sa

Magdalena no se arrepiente de haber amado al Nazareno:

Mucho gem�a sin los filisteos, los fariseos y otros tantos.

Magdalena no am� al Nazareno:

Gem�a mucho sin los filisteos, los fariseos y otros tantos.

Inicio de romance

      Un tiempo feliz: el tiempo en que estaban todos vivos.
 Ahora ya se han ido casi todos. Los vivos se dispersaron y
 dispersaron con ellos muchas historias. Sobramos yo y mi
 imposibilidad de dispersi�n que se concentra en este texto: yo
 para contar la historia. Tan infinitamente yo. Los otros se fueron.
 Pero mucho de algunos qued� en m�. Sin dispersi�n prevista en el 
 horizonte ya seco de mis ojos en el espejo. Y en el fondo de mis 
 ojos: ellos.

Aquellos:

I ? Diva Mar�a de Jes�s. Nada m�s coherente que una funeraria
llamada Cristo Redentor para buscar su
cuerpo. Repito ?su cuerpo? en voz alta. Y advierto que no
puedo ir al entierro de lo que vive dentro de m�.

Silencio, por favor: ?una pausa de mil compases?.(1) La
enumeraci�n no proseguir�. Casi todos los que se fueron,
volver�n, con la mera invocaci�n de este nombre.



(1)Paulinho de Viola

In�s de Mendon�a

el interpretador acerca del autor

In�s de Mendon�a

Naci� en Buenos Aires en 1978. Estudia Letras en la UBA.
(Hace mucho!) Intenta con la poes�a y la narrativa mientras flota en los
pasillos de diversas oficinas, robando horas de computadora y tinta
gratuitas.

Fueron publicados algunos de sus poemas en ARDE FILO, revista de
estudiantes de la Facultad de Filosof�a y Letras en 1998, y "Miro una serie de patos" en la antolog�a de poes�as ganadoras del concurso "Poes�a en el Subte" editado por La Naci�n.

Publicaciones en el interpretador:

N�mero 5: agosto 2004 - Tres poemas

N�mero 7: octubre 2004 - Poemas

N�mero 7: octubre 2004 - Vientres abiertos y las entra�as colgando Excusas para hablar de la lectura en ?La Caverna de las ideas? de Jos� Carlos Somoza. (ensayo)

N�mero 11: febrero 2005 - Peso (poes�a)

N�mero 12: marzo 2005 - Primera vez (poes�a)

N�mero 14: mayo 2005 - Mi gusto argentino (imagen)

N�mero 14: mayo 2005 - Totalidad Tonalidad (poes�a)

N�mero 15: junio 2005 - Retumbe en modulado (narrativa)

N�mero 18: septiembre 2005 - Sebi, el ni�o esclavo (narrativa)

N�mero 19: octubre 2005 - Bolicheando (poes�a)

N�mero 21: diciembre 2005 - Escuelas (poes�a)

N�mero 25: abril 2006 - A veces el cinismo me da ganas de vomitar (anotaciones en un mes con cifra exacta) (aguafuertes)

N�mero 26: mayo 2006 - La abuela (narrativa)

N�mero 27: junio 2006 - Una mec�nica de la destrucci�n Lecturas del libro de Camila do Valle, Mec�nica de la distracci�n (2006), Editorial Siesta. Traducci�n de Cecilia Pav�n. (rese�as)

N�mero 27: junio 2006 - Fin de fiesta (poes�a)

Direcci�n y dise�o: Juan Diego Incardona
Consejo editorial: In�s de Mendon�a, Camila Flynn, Marina Kogan, Juan Pablo Lafosse, Juan Marcos Leotta, Juan Pablo Liefeld
secci�n artes visuales: Juliana Fraile, Florencia Pastorella
Control de calidad: Sebasti�n Hernaiz

Im�genes de ilustraci�n:

Margen inferior: Francisco de Goya, El sue�o de la raz�n produce monstruos (detalle).