el interpretador aguafuertes

 

Migajas

Usted tiembla en Plaza Italia y piensa cosas

Usted

 

 

 

 

Sábado a la noche. Usted sale de la casa de su flagrante ex novio y huye para refugiarse en la de su hermana. Hace más frío del que usted pensaba. Usted tiembla, llora, intenta que las lágrimas no empañen su ya gastada visión.

Hay cosas que no quiere ver.

Llega a Av. la Plata. Se toma, equivocadamente, el 15. El trayecto hasta Vicente López es largo, duro, y mojado. En el colectivo un pasajero que lleva una nena la observa llorar. El rápido movimiento del pañuelito que viene a la cara y luego se esconde en el bolsillo de la campera.

Usted se baja en Plaza Italia para tomar el 161. Espera en una de las paradas que, como una guirnalda, bordean la vereda de la Rural. Usted espera y hace cada vez más frío. El colectivo que no viene.

Hay cosas que nunca llegan.

De repente, usted oye un golpe tremendo, como si una mano gigante golpeara el techo de la Rural. Más ruidos siguen, como truenos. Escucha gritos, mucha gente gritando, como enloquecida. Tambores retumban como adentro de un útero. Entonces, luego del susto inicial, temblando, usted se da vuelta y observa el edificio gris y negro. Y recuerda. De adentro todavía surgen gritos, miles de personas que, si bien no sufren, están en una especie de trance y no hacen más que gritar. Saltan, se imagina usted, quizás se golpeen entre sí. Debe estar todo oscuro. O quizás alguna luz mortecina se proyecte sobre ellos.

Los carteles lo confirman: adentro, La fura dels baus está ofreciendo uno de los tantos shows de esta temporada. No tiene buenas críticas, pero eso no impide que miles de personas aúllen adentro de un galpón.

Y entonces, con las lágrimas todavía secándose en sus mejillas, mientras espía la avenida para ver si viene el colectivo, usted se pregunta, fuera de toda expectativa, lejos de su pena, lejos de usted: ¿qué nos está pasando?.

Mirando la gran cortina metálica temblar, usted reformula: ¿qué nos está pasando, que necesitamos que venga alguien y nos sacuda de esta manera? ¿Por qué buscamos aturdirnos así, con música hecha de puro golpe, de onda expansiva que nos levanta del suelo e invade nuestros cuerpos? ¿Por qué la necesidad de ver, tocar, oler, violencia en estado puro? ¿Por qué la exposición al maltrato, a los golpes, al agua fría, al ruido ensordecedor? ¿Qué hay de poderosa en esa experiencia a la que miles de personas se exponen cada temporada y que otras miles reproducen por el mundo? ¿Qué significa este teatro en este momento?

Usted no se responde en absoluto, claro, porque el colectivo tarda demasiado y el ruido, cada vez más fuerte, la comienza a asustar. La calle vacía tampoco ayuda y usted escapa a tomar otro colectivo. Pero la idea le ronda la cabeza y busca respuestas. En una aproximación tímida, vacilante, usted piensa que hay algo de necesidad de exponernos al vértigo, al riesgo contenido de estas presentaciones que exponen crudamente la violencia del día de día, del afuera que golpea cada vez más fuerte. Hombres y mujeres buscan aturdirse, encandilarse, amontonarse unos con otros. Buscan el contacto, la pasión, el miedo. Pero esto no basta: es lo obvio, lo observable.

Hay cosas detrás de las cosas.

¿Qué nos está pasando? ¿Qué estamos buscando realmente? Usted, por ejemplo, ahora tiembla, y no tiene certezas de las que asirse para calmar la angustia. No queda nada de lo que hasta ayer tenía. La vida, la experiencia tal como la conocía, se le escapa de las manos. Quedando tanto afuera por experimentar, usted cree que lo mejor se ha ido. Ahora, cuando todo le queda por hacer, usted busca emociones que la saquen del vacío. Ha pensado en ir a ver a De la guarda. Hay emociones ahí. Hay violencia y personas que sufren. Contenidas, claro. El riesgo real contenido. Mostrado, un espectáculo.

Le contaron que en uno de los shows pusieron espejos. Le contaron que el público es parte del espectáculo. ¿Será, entonces, que buscamos en el espectáculo ser parte de algo? ¿Vivir algo que en el afuera se nos escapa? ¿Será que nos estamos contracturando y que los golpes de la furia del viento nos devuelven el placer primitivo de la experiencia en carne viva? ¿Estamos buscando la vida cada vez que nos adentramos en estos galpones y vemos gente en traje atravesar paredes de durlock?

Esto, lo que nos pasa todos los días, lo que sufrimos, lo que disfrutamos, lo que creamos, es algo que no siempre podemos percibir como un todo. Las cosas pasan de a cachitos. Un ratito disfrutamos del sabor del vino, otro nos deshacemos en un orgasmo, otro miramos a alguien llorar desde la ventanilla del colectivo, en otro nuestro jefe nos grita. Esta sucesión de momentos que conforman nuestras viditas no alcanza. Es muy poco para los que siempre queremos más, para los insatisfechos de siempre.

Hay un ojo ahí afuera que todo lo observa, y que se encarga de poner en perspectiva los pedacitos de vida, las experiencias migaja que vamos dejando tras nuestros pasos. Alguien tiene que ver la película completa. Alguien tiene que saber cómo termina todo esto, si al final los pedacitos se juntan o si solo se trata de esto, de ver quién se divierte más en el camino.

Hay cosas que todavía no podemos ver.


Usted

 

 
 
el interpretador acerca del autor
 

 

               

Usted

Nació en Buenos Aires, en el año 1980. Estudia letras en la Universidad de Buenos Aires. En otra vida quisiera ser un libro. En esta también.

Publicaciones en el interpretador:

Número 4: julio 2004 - Usted decide ir al teatro y preguntarse cosas (Didascalia, o la aventura de ser algo más que un espectador) (aguafuertes)

Número 6: septiembre 2004 - ¿Qué hacemos acá, leyendo esto? Usted va a la facultad y se pregunta cosas (aguafuertes)

Número 7: octubre 2004 - Relato del grillo y la identidad Usted va a un concierto y se pregunta cosas (aguafuertes)

Número 9: diciembre 2004 - Usted navideño (yingle bel, yingle…) Usted sale a la calle un día de diciembre, huele la Navidad y piensa cosas (aguafuertes)

Número 11: febrero 2005 - Usted se toma el 21 y piensa cosas

   
   
   
   
   
 
 
 
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Imágenes de ilustración:

Margen inferior: Rodger Roundy, Search (detalle).