el interpretador columnas mensuales

 

Perlas en el Fango

(cine por cable en Argentina)

Abril 2006

Hernán Sassi

 

 

 

     

    Este foro no pasa de una exaltada y arbitraria –pero no por ello menos honesta- recomendación de algunas películas tanto para involuntarios insomnes, como para quienes buscan en la pantalla chica el preludio del sopor y la somnolencia del imaginario onírico en el que nos adentramos cada noche.

    Desafiando las ínfulas del título de esta columna (mendaz como pocos) y sus vanos fastos, aquí se encontrarán recomendaciones que irán de lo camp o kitsch (la coca Sarli es una habitué pero también algún día aparecerán Ed Wood y Jorge Polaco) o la patriotera y oportunista reivindicación del nuevo cine nacional, a las altas cumbres de maestros de la talla de I. Bergman, A. Tarkovski u O. Wells, pasando por los clásicos del tiempo en el que Hollywood hacía que el latiguillo "industria de los sueños" fuera algo más que una torpe etiqueta, sin olvidar algo que podríamos llamar (como en el campo de la música algunos denominan world music) world movies, que incluiría a cineastas como Kiarostami o Tsai Ming Liang.

    Dichas recomendaciones están dedicadas a aquellos que hacen justicia colgándose del cable (y por ende, no tienen cómo saber qué demonios se ofrece cuando se sientan frente a la tele), a quienes, pagando las excesivas tarifas, se niegan a abonar unos pesos extras por la impresentable revista que se les entrega, y por último, a aquellos que, teniendo ese pasquín en sus manos -pero perteneciendo a esa vasta fauna de televidentes forjados a golpe de imbecilidad del peor cine de Hollywood (me refiero a quienes les resulta igual La dolce vita que la última de Matt Damon, o lo que es peor, la última de Mel Gibson, quien para colmo se cree director)-, de vez en cuando perciben que deberían ver algo "como la gente".

    Primera advertencia al lector. Trate de desconfiar de todo lo que se recomienda en este foro. El ánimo de quien escribe, el sueño, la fiaca, la poca oferta de filmes "de culto" y la velocidad con la que se arma esta infamia, pueden llevarlo a recomendarle tanto bodrios absolutos como a pasar por alto grandes perlas. Junto a obras de A. Hitchcock, F. Truffaut o S. Kubrik pueden aparecer películas tales como Y tu mamá también, El faro o películas de Palito Ortega, filmes impresentables para cualquier cinéfilo digno de tal nombre. Por lo dicho, no sea ingenuo y sospeche de esta democrática lista.

    Segunda advertencia al desconcertado lector. No son pocas las noches en las que, presos la abulia o el cansancio, corremos al televisor con el ánimo de encontrar "algo" que nos libere de ese estado autista en el que nos deja el día despiadado (y reconozcámoslo, lo hacemos porque no tenemos a "alguien" que nos rescate y no nos queda otra, de lo contrario ¿qué mierda estaríamos haciendo frente a la tele si tuviéramos a nuestro lado un cuerpo escultural que incita nuestros más bajos instintos o si tuviésemos una fortuna incalculable y todo el tiempo para derrocharla? Los que lo tienen, tanto una cosa como la otra, les aseguro, no miran películas de Bergman o de Fellini, sino pregúntenle a Pancho Dotto o al Sr. Constantini); decía que prendemos el televisor un poco desesperados, leemos esta lamentable columna para orientarnos entre la maraña de imbecilidad televisiva y, descorazonados, nos encontramos con que los programadores de turno del cable decidieron proyectar cualquier cosa menos lo anunciado. Por ello –y atajándonos injustificadas imprecaciones- la casa no se responsabiliza por los cambios en la programación de estos imberbes. En relación con dichos inconvenientes –y ante cualquier reclamo- antes de maldecir a este pobre cristiano que escribe, mejor robe la revista de su vecino (o tírele unos mangos al portero para que se la deje primero a usted antes que al inmundo de al lado), apunte los números de teléfono correspondiente y rájele una puteada al Sr. Retro, Sr. Isat (con este último sea más amable porque últimamente, el programador que está a sus servicios, con un acto que hace descreer de sus capacidades intelectuales, ha elogiado esta columna infame) y toda esa yunta.

    Tercera y última advertencia al –ahora cansado- lector. Esta columna está hecha "a las apuradas", en primer término, porque debo prepararla para cuando comienza el mes y quien aquí escribe recibe la revista el mismo día que Ud., cuando no después, ergo, la hago "a los pedos" matándome para que el muy señorito se siente el día 2, 3 ó 4 del mes y pueda saber qué corno mirar; y en segundo término, y no menos importante que lo anterior, a mí el Sr. interpretador.net, para quien trabajo, no me paga un mango por esta columna miserable –y bien que hace, pues no merece retribución alguna-, por ende, la hago "de onda" porque, la verdad sea dicha, me gano la vida de otra cosa. En un maratónico y nocturno rally escriturario que nunca excede las cuatro horas de trabajo (a veces cinco, cuando estoy muy entusiasmado con mis propias tonterías) y que no conlleva la consulta de ese degradado (para algunos mejorado) reemplazo de la Enciclopedia Británica borgeana que es Internet, la hago frente a mi computadora, unas veces con tres o cuatro mamantes, otras, con dos o tres libros enfrente para robar a gente que sabe y con ello, hacerles creer Uds., ¡oh, pobres ilusos!, que quien recomienda en este foro, sabe. Hechas estas salvedades, si encuentra algún error –a algún director se le adjudica una película que jamás realizó, un título está mal escrito debido a la dislexia de este marmota, etc.-, sepa disculpar a este servil amanuense amante del séptimo arte.

     

    DÍA CANAL HORA DIRECTOR/ PELÍCULA

    Antes de pasar a las sugerencias del mes damos una recomendación que bien vale para cualquier fin de semana en el que no encontremos nada para ver por cable o en el que, encontrándolo y desatendiéndolo, prefiramos salir a pasear por para ver una buena película.

    Brindando un servicio al pobre cinéfilo desamparado ante el basural, aprovechamos para recomendar el Cineclub Eco (Corrientes 4940, 2do. piso "E", Tel: 4854-4126) en donde, por la módica suma de siete manguitos (lamento decirles que la inflación también golpea a la cinefilia, hace unos meses eran cinco los manguitos; pero no importa, verá que no serán malgastados), Ud. podrá disfrutar tanto de grandes filmes como de una tertulia posterior en donde se desmenuza la película.

    Susan Sontag, en Contra la interpretación, se preguntaba –y respondía negativamente- si era necesario, hasta imperioso, que elijamos entre los Rolling Stones y Bach (entre paréntesis, maliciosa la Sontag, ¡eh!, mirá que poner frente a frente a tipos que no te saben tocar dos notas seguidas con un genio de la música como Bach, turrita la mechonuda). Desde aquí, recordando y retrucando con una impertinencia desfachatada a esta intelectual única, haremos una analogía brutal, así que no me la critique: si Ud. está entre el Blockbuster (que, como puede leerlo, lleva inscripta ya en su marca el sello de la bosta que promueve) y un Cineclub, debe elegir. Sí, debe elegir. Pues elija este foro realmente acogedor atendido por una gente maravillosa que sabe de cine en serio. Este que escribe, si es que sabe algo de este arte magnífico, en gran medida se lo debe a los encantadores anfitriones de esta hogareña sala.

    Los sábados 8,15, 22 y 29 a las 21hs darán DESESPERACIÓN - UN VIAJE A LA LUZ (1977), EN UN AÑO DE 13 LUNAS (1978), LOLA - UNA MUJER ALEMANA (1980) y LA ANSIEDAD DE VERONIKA VOSS (1981) de Fassbinder; mientras que los domingos 9, 16, 23 y 30 a las 19 hs. proyectarán BESOS ROBADOS (1968), LA NOCHE AMERICANA (1973), LA PIEL DURA (1976) y EL AMANTE DEL AMOR (1977) de F. Truffaut.

    Ahora, a las películas.

    Sab 1 Retro 01:00 J. Carpenter. CHRISTINE. Sí, ya sé. Para cuando Ud. lea esta lista ya no podrá ver este filme. Pero bueno, yo le dejo estás líneas, primero porque las escribí el mes pasado, "en caliente", al volver a ver esta peli y, la verdad, cómo le explico, no sé dónde meterme este comentario. Y segundo (debo poner una segunda razón, así de cruel es la sintaxis cuando uno empieza con un tiránico "en primer lugar"), eh..., por si uno de estos días quiere ir a alquilar algo al video.

    El culto por el cine clase B, como todo culto, tiene mucho de fe y de inocencia, y poco de razón. La feligresía suele festejar lo mal hecho, el cliché y el subrayado innecesario con risotadas cómplices y codazos desaforados. Para ellos, cuanto peor, mejor. Debo reconocerlo, yo me sumo a esta grey ante las joyas de la Coca Sarli. Y en este caso, con Christine, hay que sumarse sin más.

    Este es un ejemplo de ese selecto panteón de mamarrachos. En este caso, como en otras de este director, basada en una novela de Stephen King.

    Luego de que un director de cuyo nombre no quiero acordarme hiciera de ciertas máquinas diabólicas las protagonistas de su filme y las convirtiera en una verdadera amenaza para el hombre, y antes de que Cronemberg pusiera a franelear autos y hombres en su versión de Crash, aquí Carpenter, retratando la enfermiza relación de un muchacho con su auto, vuelve sobre un tema que algunos, que paladean con fruición palabras deleuzianas, llamarían lo "maquínico". Pero, ojo. No se confundan. Este cachivache no tiene nada de deleuziano. Nada de nada. Nada de imágenes-cristal, imágenes-tiempo directas, imágenes-recuerdo. Nada de eso. Aquí, como en todo el cine clase B, todo es bien simplote. De modo que dejemos a Deleuze de lado. Cuanto menos por un rato. No se me enojen los estudiantes de cine, algunos cinéfilos y otros críticos del séptimo arte. Es que para esta película, como para 2.398.494, ¡no se pueden usar las categorías deleuzianas que Uds. aprendieron de memoria y que aplican a cualquier cosa, hasta a Tom & Jerry!

    En un principio tenemos a un nerd que como tal se siente el más feo del curso, un perdedor, y a su amigote, "el facha" del colegio (nada que ver con Martel, no, con Lucrecia no, sino con el ex-merquero). Luego Cupido mete la pata fulero y en vez de acertarle a una mina, o cuanto menos a una oveja (esto ocurre en Animalada, la película de Sergio Bizzio que podrá ver este mes), le da de lleno a un mugroso coche abandonado. La cuestión es que aquel que nunca había tenido una alegría en su corta vida termina enamorándose del tutu. Se enamora a tal punto que, refiriéndose a su auto, llega a decir: "El amor nos absorbe. No existe la familia ni los amigos. Sólo ella." Bueno, como se dieron cuenta el tipo está loco en serio. Y eso es por el embrujo no tanto del amor –y esto puede llevar a confusión gracias al error en el que incurrí yo mismo al incluir al putín Cupido, que no tiene nada que hacer aquí– sino de ese auto maléfico que ya se ha venido comiendo varios chicos crudos.

    Apuntemos un dato que si no la convierte en una película clase B, cuanto menos la define como malísssima, que es más o menos lo mismo. Ojo, léase, buenísima en términos del cine bizarro. Cuando todos nos dimos cuenta de que el pibe no puede descargar su libido "decentemente" y termina obsesionado con su auto, Carpenter nos lo recuerda en los parlamentos de los personajes con escenas patéticas que incluso Ud. ya habrá presenciado en su misma casa. Por el amor del muchacho, su novia termina compitiendo con la máquina endemoniada y recriminándolo con una frase que entonces era un adagio, aunque hoy creo que pasó al desván de los recuerdos: "¡querés más al auto que a mí!", le espeta despechada la pechugona (esto último, para seguir con la rima nomás).

    Pero el broche de oro de la grasada llega al final. No se pierda la última escena. Apoteótica. ¡Maestro! ¡Genio! Ahí uno termina por comprender a los feligreses y aplaude de pie y codeando con la mirada cómplice que mencionábamos al principio. Codeando al aire porque seguro en casa ya se fueron todos a dormir ante esta porquería que para nosotros es una genialidad.

    Y ojo, no me mal interprete. Aquí no hay dobles sentidos. Hay que verla en serio.

    Mie 6 VOLVER 23 D. Burman. UN CRISANTEMO ESTALLA EN CINCO ESQUINAS. Ópera prima del director de Esperando al mesías, El abrazo partido y Derecho de familia. En las antípodas de éstas, Un crisantemo es un comienzo inusual, un filme con una apuesta estética genuina e innovadora. Burman luego agarró para otro wing, donde, por cierto, no le fue nada mal. Ahora, según declaró en alguna entrevista, tiene pensado girar el timón nuevamente. Y lo bien que hace pues la última de esta trilogía está muy pero muy por debajo de El abrazo partido, en mi modesta opinión, su mejor película. Para ratificar estos dichos –y si quieren, a su vez, ver cómo todo en la vida se degrada, incluso un buen director– reparen solamente en los últimos minutos de Derecho de familia, que más que de una película suya parecen propios del impresentable Campanella.

    Vie 7 TFZ 22 González Iñárritu. 21 GRAMOS. Cuando vimos Amores perros y supimos que su director había caído bajo las garras de Hollywood, todos previmos lo peor: que aquel que sabía narrar con gran destreza se iba a "achanchar" como todos los que caen últimamente en aquellas tierras en las que, como decía Allen en Annie Hall, hacen películas con la basura que sacamos a la calle y donde todo termina siendo basura. Si no creen en esto último, observen los trabajos de los orientalitos que por estos años arriban allí, quienes en otros tiempos y en otras tierras –las suyas– hacían maravillas y ahí, en los States, hacen mamarrachos; eso sí, cobrando millones de dólares.

    Nuestros temores fueron en vano, como la mayoría por cierto. Porque en este caso, con B. del Toro, S. Penn y una rubiola muy linda como protagonistas, el ex-mejicanote hizo una película de una factura excelente, mucho más entreverada que la anterior y sin grandes baches como tenía aquella.

    Sab 8 FX 01:00 (viernes a la medianoche) De Palma. CARRIE. El cine bizarro bien puede definírselo por una máxima que se aplica generalmente a una situación muy habitual en el mundo masculino. Me refiero a aquella que, ante el elogio desmedido de un mamarracho descomunal por parte de un desesperado compañero de ruta, se cierra –a veces con una puteada como colofón– con el categórico "¡sos un agradador de loros!". ¿Podríamos incluir una obra del maestro De Palma, genio absoluto, en este género del desprestigio exaltado? Véala y decida usted. Yo, con este comentario, como verá ya decidí.

    Esto lo decía yo hace un tiempo. Ahora, luego de haberla visto no hace mucho, reivindico esta maravilla de De Palma que es, aunque pocos se den cuenta, y esos pocos deban tomarse unos whiskies antes para verlo así, una bizarra representación y hasta reivindicación del mundo griego.

    Aquí una pobre adolescente –S. Spacek, la protagonista de Badlands de Malik– es burlada por sus compañeritas de curso (vean la secuencia inicial, es de antología, a la altura de la secuencia final) y torturada por una madre chupasirios. La indefensa muchachita, pagana como pocas gracias a la ferviente devoción cristiana de su progenitora, recordará el temor que tenían los griegos por la desmesura y con ello recordará también uno de los artilugios que ellos tenían para restablecer el tan anhelado equilibrio: a Némesis, la diosa vengadora. Por ello, ante los arrebatos tanto de sus "amiguitas" como de su madre, apelará a la venganza, llevada a cabo gracias a los poderes que le otorga esta diosa justiciera como ninguna. Se valdrá de ella para tomar represalias por los vejámenes padecidos. Será recién entonces, luego de una secuencia final recordadísima en la historia del cine –secuencia malísima y, como siempre en el cine bizarro, buenísima a la vez–, cuando el orden se reinstaure.

    Sab 8 ISAT 22:05 M. Scorsese. PANDILLAS DE NUEVA YORK. La anteúltima película de Scorsese estrenada hace un par de años en cine en la que, situándose en su amada Nueva York, retrata el nacimiento de quien es hoy el Imperio. Para ser más precisos en términos cinematográficos, según el joven Diego Cousido, nuestro célebre fóbico a la escritura, mejor dicho –dejémoslo bien parado porque se lo merece– el Macedonio Fernández de esta concurrida revista, ésta es nada más ni nada menos que otra versión de El nacimiento de una nación de Griffith.

    SAB 8 VOLVER 23,30 A. Abresti. EL ACTO EN CUESTIÓN. Antes de hacer películas impresentables o para la gilada como Buenos Aires viceversa, Una noche con Sabrina Love o Valentín, Agresti hizo buenas películas, recordemos Luba, El acto en cuestión y El amor es una mujer gorda (¿esta es una buena película?, bueno, ya la incluí para que quede simétrica la cosa, la dejamos pero con reservas).

    Como se dio cuenta, desde este foro no reivindicamos a Agresti en su totalidad. Hoy más bien queremos rescatar y hasta elogiar al protagonista de esta película sólo porque lleva a cabo con hidalguía ese mandato viñesco: la apropiación de libros. Vea esta película y verá cómo una de sus escenas sirve de lección para el robo de libros, empresa que todos y cada uno de nosotros debemos llevar a cabo algún día en ciertos lugares, no en todos. (Ya lo veo afanándose libros de la casa de su abuela. Eso no se hace, animal. Cuanto menos espere unos días, meses o años a que "descanse en paz".) La semana que viene quiero verlo "tomando prestada" alguna de esas perlas perdidas que a veces encontramos en Coto. Entre paréntesis, doy fe, por propia experiencia, de que afanar libros allí es cosa de niños. Debo reconocerlo, como lector compulsivo que soy, también soy un cleptómano, más específicamente bibliómano. De modo que quién mejor que yo puede ofrecerle una guía práctica del robo en este supermercado "grasa" según la gente acomodada que vive en Recoleta o en un country:

    1. Cuando decida realizar este loable delito (¡todo sea por la cultura!), elija un día que haya mucha gente y en el que va a llenar el changuito. Ud. sabe, la distracción es un pilar fundamental del pillaje, así que cuanto más gente y más despelote tenga en el chango, mejor. 2. Lleve algunos papeles suyos tamaño oficio (5, 6, 7 hojitas, con eso basta) que harán las veces de pantalla. 3. Tome de la góndola el libro a elección: hasta no hace poco podía elegir entre el primer tomo de En busca de el tiempo perdido de Proust, El caos del gran R. Wilcock o incluso uno de Cormac McCarthy. 4. Coloque el libro, que pronto será suyo sin pagar un peso, debajo de las "hojitas-pantalla". 5. Haga la cola como cualquier cristiano y deposite en la cinta loca todo como lo hace siempre. 6. Eso sí, en el medio del desalojo changueril, como quien no quiere la cosa, refiriéndose a la cajera con buena cara de boludo al el grito de guerra de "estas hojas son mías, ¿las paso?", extráigalas (con el libro debajo, ahí escondido, por supuesto, no sea gil, no se va a olvidar el libro que quiere robarse) y póngalas del lado de la frontera donde "de este lado está todo pago". ¿Vio que era fácil? En otra ocasión le doy consejos para hacer lo propio en ámbitos más selectos y de mayor complejidad a la hora de la apropiación como son las cadenas de librerías importantes.

    Olvídese de todas estas tonterías y recuerde ver esta película que es buena en serio.

    Dom 9 VOLVER 00:00 (sábado a la medianoche) Gerardo Sofovich. LA GUERRA DE LOS SOSTENES. Voto por incluir esta película, y todas las de Olmedo y Porcel, incluso las de Mingo y Aníbal y Los bañeros locos, a la galería del cine bizarro. No me digan que con ellas uno no puede tener una experiencia camp. ¡Ah, claro! Si lo hace Waters con Pink Flamingos, Ud. aplaude como loco el glamour y el delirio del genio. Pero seguro que reprobaría si le pedimos la misma disposición frente a una de Olmedo y Porcel. Hágale caso a Kirchner, revalorice lo nacional. Sea peronista al menos una vez y vuelva a disfrutar de estas basuras que de vez en cuando pasan por Volver.

    Esta maravilla fue realizada en 1976, y ahora que, de repente, a razón del aniversario del golpe, toda la Argentina hace memoria –a pesar de que el gran Chiche Gelblum no esté con su programa y quizá, inconscientemente, pidiendo a gritos que vuelva– y, más aún, en tiempos en que toda pero toda la Argentina es de "izquierda", bien vale releer este filme bajo una lectura "alegórica".

    A propósito, antes de dar a conocer dicha lectura me pongo serio y escribo unas palabras sobre el aniversario. Con título y todo.

    El día en que todos fuimos de "izquierda"

    A través de los medios de comunicación y con actos públicos de toda índole, a razón del aniversario del golpe del 76, la Argentina hizo memoria y repentinamente se hizo de "izquierda".

    En esos días realmente dio repulsión ver a nuestro país sumido en una memoria propia de museo, aproblemática y llena de lugares comunes, de conclusiones en las que la sociedad toda de un tiempo a esta parte –de un tiempo breve por cierto– está de acuerdo. Para quien crea lo contrario, recuerdo dos hechos ocurridos en un mismo medio periodístico –Canal 9– que revelan paroxísticamente que por entonces hubo mucho circo, demasiado oportunismo e innumerables poses bienpensantes. El primero es el documental sobre el golpe que se emitió por dicho canal y el segundo, un pasaje de su noticiero vespertino del día del aniversario.

    En el primero de ellos se revisaron los hechos del 76 subrayando la villanía y la falta de escrúpulos de las fuerzas militares, cosa impensada hace unos años –hace tan sólo unas semanas– en este canal de inocultable ideario fascista. Y el segundo es que, por ese mismo canal –que años atrás de haber tenido al mando las autoridades que hoy tiene, de mil maneras hubiera bregado por el indulto a todos y cada uno de los militares asesinos–, como música de fondo, mientras veíamos imágenes de la plaza (yo no fui a la Plaza, preferí dejar allí a quienes pelearon durante años por la recordación y la justicia, por respeto, no quise subirme al tren tardíamente), se escuchaba el lacrimoso tema de Gieco sobre la memoria y los desaparecidos. Pero, ¿cómo? ¿Gieco en Canal 9? Sí, Gieco en Canal 9.

    Lo mismo ocurría si uno recorría el dial de punta a punta, inclusive, si nos deteníamos en las radios marginales, foros donde se suele nadar a contra la corriente. Con este panorama, con este sospechoso y anestésico aire común, no daban ganas de comprar el diario, de asomarse a la palabra impresa, siempre dispuesta a la reflexión. Encontraríamos lo mismo por doquier.

    Bien por propia necedad, bien para sacar un rédito, ese día todos pensamos igual. Nadie. Ni un solo medio de comunicación o actor social problematizó esta fecha infausta. A nadie –salvo el canal Ciudad Abierta ahora que lo recuerdo, que contó con un ciclo de entrevistas y documentales diversos y hasta antagónicos–, se le ocurrió recordar la espiral de violencia que se vivía desde principios de los 70 en adelante, la complicidad civil de entonces o, cuanto menos, atender las preguntas que abrió la descarnada carta de Oscar del Barco que tanta tinta echó a correr en los círculos intelectuales y que aún hoy deja alguna pregunta sin responder que bien sirve para continuar asechando ese tiempo lleno violencia y borrasca. Todos pensaron que era políticamente incorrecto y hasta malsano para la Argentina presentar una voz discordante en dicho momento de patriótica mancomunión. Todos iguales: en la Plaza, frente a la radio o al televisor, o incluso de minivacaciones. (Y a propósito, ¿quién me dice que los que viajaron afuera en esa fecha tienen menos presente los hechos del pasado, e incluso con menos luces, que los que se quedaron aquí, consustanciados, rememorando y reeditando el mismo cuentito, el de caprucita y el lobo?, seguro me temo que serán aquellos que, por los tiempos idos de los 70, olvidando que las cosas eran –y siempre son– un poco más complejas, decían que los que gritaban un gol de la selección en el 78 eran unos canallas y criminales.)

    Creo que cuando la sociedad es consciente del horror que cometieron los militares en el pasado reciente –y prueba de ello no es sólo la viva recordación de los últimos años en todos y cada uno de los colegios de nuestra nación, sino también el hecho fuertemente simbólico de bajar de la marquesina celebratoria de los mandos militares a los responsables de aquel horror y el lugar ganado por los organismos de derechos humanos–, cuando la Argentina está cierta de que no quiere ver más a miembros del ejército comandando su destino, de que ya hicieron suficiente daño a nuestro país en ese rol; ya es momento de pasar por alto aquello en que coincidimos todos y de profundizar en aristas y grietas no avistadas, antes por la cercanía de los hechos y el dolor por la falta de justicia al respecto, y hoy ocultas tras este show de la memoria.

    Bueno. Luego de lo dicho es imposible retomar el tono habitual de estos comentarios para recomendar la película de Sofovich. Queda para otra ocasión mi lectura alegórica de esta perla del cine.

    Antes de pasar a los otros filmes, retomémoslo con una apostilla a propósito de la mención del gran Chiche en los párrafos precedentes. El otro día, mientras pasaba por la cocina para tomarme unos mates, me sorprendí al escuchar al inefable Chiche hacerle una entrevista al mismísimo Fogwill. Al prever que este encuentro de titanes daría tela para cortar, hasta la grabé y todo. La hago breve porque ya escribí demasiado en este apartado. La cuestión es que Chiche lo llamó al Quique para tirarle de la lengua por algo que éste había dicho en ñ, especialmente por lo del "lobby judío" y, vamos a decirlo con todas las letras, para dejarlo mal parado, como un xenófobo pertinaz, más aún, como un nazi hecho y derecho. Lamentablemente –Quique, me extraña, ¿cómo no te diste cuenta de que la víbora iba a enroscarte?–, luego de interpretar las palabras de Fogwill al revés –y adrede, lo sabemos, Chiche no es ningún negado, es mucho, mucho más que un Grondona, es como Asis, muy pero muy inteligente–, luego de desoír toda la data y todos y cada uno de los argumentos suyos, lo dejó como les dije, como un neofascista. Te lo tenés merecido, Quicote, una entrevista con el gran Chiche no es lo mismo que una de ñ. No te digo que la prepares pero cuanto menos que estés alerta. Tomá nota para que no te vuelva a pasar.

    DOM 9 ISAT 22 P. Jackson. CRIATURAS CELESTIALES. Antes de llevar a la pantalla El señor de los anillos y de destruir descaradamente ese mito clásico del cine que él mismo tanto amó en otro tiempo con su propia remake de King Kong, Peter Jackson hizo algunas películas indi aceptables.

    En Criaturas celestiales, donde entre otras cosas le rinde tributo al mismísimo Orson Wells, ya dejaba el placer por lo mal hecho del cine clase B y se pone a narrar con maestría y fantasía, algo de ternura y mucha truculencia, la historia de dos adolescentes que se aman demasiado, pero demasiado, demasiado. Excelente filme.

    Lun 10 TNT 00:30 (domingo a la medianoche) J. Coen. BARTHON FINK. Los Coen ilustran, con esa fina ironía que siempre tienen, con ese manejo de los géneros y esa gran destreza para "desacomodarlos" que los caracteriza, la tortuosa y excéntrica experiencia de un escritor. Para aprovecharla mejor bien vale recordar el oprobio que sufrieron en Hollywood figuras de la talla de Faulkner y Fitzgerald, quienes escribiendo guiones o adaptando obras literarias para los estudios, pasaron "las de Caín" en la Meca del cine.

    A propósito, apuntemos una anécdota que viene al caso. Siempre guardo en mi memoria un comentario de Hemingway a Faulker cuando este último estaba adaptando una novela de aquel, que si mal no recuerdo era Tener y no tener. Hemingway, limando asperezas aviesamente –no se podían ver–, le escribió en una carta: "juntos podríamos derrotar al mismo Shakespeare". Faulkner no le contestó porque era un señor, un señor que escribía muy pero muy bien, pero que tomaba mucho whisky. Por suerte no le contestó. Quizá hubiera hecho un papelón.

    Respondámosle al autor de Por quién doblan las campanas como se debe: ¡Cachafaz! Lamento decirte que Faulkner solo, sin tu "bravura", sin tu megalomanía, él solito se la pelea al bardo, y hasta, si me apurás, te diría que casi le gana.

    En su honor releamos Absalón, Absalón, Mientras agonizo o Luz de agosto, si las encontramos en las librerías, cosa que dudo, y prendámosle fuego a El viejo y el mar, ese cuentito de morondanga de ese barbudo no menos borracho que Faulkner.

    A falta de una obra de ficción decente por nuestra parte para hacer justicia poética, en este foro llamemos a esto "justicia cinéfila".

    Lun 10 VOVLER 22 L. Favio. NAZARENO CRUZ Y EL LOBO. Una de su "trilogía populista", que la integran el Moreira, el Gatica y el Nazareno.

    Aquellos que odian el populismo, que los hay muchos en la Argentina –que pena, nunca entenderán el peronismo–, deberán abstenerse de esta velada. Aquí tienen algo inusual: populismo en versión kitsch. Si no creen reparen en los "clips" intercalados en ésta, una joya del cine argentino que vieron, en su estreno, si mi memoria no me falla, casi dos millones de personas.

    Con respecto a la popularidad de esta película en su momento y reparando en la nutrida adhesión que cosechan estupideces tales como Papá es un ídolo de Francella, por más que Ud. sea un antiperonista irredento, ¿no le da un poco de nostalgia esos tiempos en los que el pueblo veía estas obras?

    Doy un rodeo sólo para recordarles, señores gorilones, que los peronistas dimos grandes artistas a este país: Leopoldo Marechal, Rodolfo Walsh, Leonardo Favio, Pino Solanas, y más, y más, y más.

    Mar 11 CCA 22 P. Weir. CAPITÁN DE MAR Y GUERRA. Recomendación a ciegas. La crítica elogió este filme afirmando que era una gran pieza de género, del género de piratas, un género hoy extinto lamentablemente. Sea lo que sea, bien vale como señuelo para incentivar la lectura de Stevenson o A. Dumas, y hasta de Conrad por qué no. A propósito, qué hermosa figura la de el pirata, ¿no?, memorable personaje literario y también ilustre prototipo moral. Por ello, en tiempos sin héroes como los nuestros, tengamos presente su espíritu combativo y comunitario. !Vivan los pirata del asfalto! Ah, no. Justamente esos piratas no tenía que reivindicar. ¡Vivan los piratas nomás!

    Mar 11 ISAT 23 H. Nakata. LA LLAMADA. ¿Vio que hace ya unos años se pusieron de moda las pelis de terror ponjas? Bueno, si no vio, vea. Todos los martes en este horario Isat ofrece una muestra de este género que, lejos de la parodia a la que lo somete Occidente hoy día, continúa con gran altura por allí, por las tierras de KimKi Duk y Tsai Ming Liang.

    Aproveche esta ocasión para ver juntos nada más ni nada menos que al levantisco Sei-Nel-Ding, Chi-Hoang-Ti (el mismísimo espíritu del emperador de la Muralla China), Lao Tse, Da-Niel-Ling (un profesor universitario que supo ser director del suplemento Radar Libros), el sobrino de Confucio llamado Kung-Fu y Chuang Tzu, el de la mariposa de Borges, el boludo que al despertar no sabía si era Chuag Tzu que soñaba ser una mariposa o una mariposa que soñaba ser Chuag Tzu. ¿Por qué será que, ante estos nombres, pienso que Borges, enfundado en su falsa erudición, se debe estar revolcando en su tumba?

    Juev 13 TNT 22 J. Cohen. EL HOMBRE QUE NUNCA ESTUVO. Sino el último, uno de los últimos filmes de los hermanos Cohen. En estricto blanco y negro. No sé Ud., pero yo voy a grabarla. Como se dio cuenta no la vi. El mes próximo la comento. ¿Qué quiere? ¿Que la alquile ahora para comentarla? Si así lo desea, y para que no ocurra esto el próximo mes, envíe su contribución a elinterpretador.net. De acuerdo a lo recaudado, junto al director de la revista gestionaremos el mecanismo por el cual...

    Era mejor decirle que ni pienso alquilarla, ¿no? Bueno. Ya se lo dije.

    Juev 13 F & A 22 A. Kurosawa. RAPSODIA EN AGOSTO. Quizá la peor película de Kurosawa. Pero, bueno, primero, que nunca tenemos la oportunidad de ver alguna de su cosecha, y segundo, que la peor obra de un genio puede ser una gran obra. Este es el caso. Lamentablemente trabaja Richard Geere. Bánqueselo.

    Vie 14 FOX 22 M. Gibson. LA PASIÓN DE CRISTO. ¿Mel Gibson director? ¡Vade retro! ¡La puta que lo re parió a este carilindo hueco! Sepan disculpar pero su película es impresentable, de modo que todo comentario "serio" sobre ella no puede menos que comenzar con un exabrupto. El zapato de Gibson cree que con mostrar "crudamente" la Pasión y con parlamentos en arameo, hebreo o latín, logra una versión más realista. Para colmo, dice seguir "al pie de la letra" los textos sagrados, los cuales toma como textos históricos, como buen devoto recalcitrante que es (desconociendo, por supuesto, la herética afirmación borgeana según la cual La Biblia es el mejor libro de ficción de la historia). Bueno, sigámosle la corriente. Pensemos que el tipo está haciendo una transposición literal de los textos y reparemos más que nada en sus desaciertos en la dirección. Sólo ahí hay suficiente tela para cortar.

    El filme (me tienta la corrección, este término es muy noble y hasta demasiado bello para referirnos a esta bazofia) está lleno de cámaras lentas de iniciado o más bien de la más pedorra sensiblería hollywoodense (entre paréntesis, el mal uso de la cámara lenta siempre hay que agradecerlo, es la campanada que debería anunciar nuestra huida de una película ya que la impericia con este recurso es una clara muestra –quizá la más rápida también- de que estamos frente a un negado para la dirección; no fueron pocas las veces en las que quien escribe, luego de un imprudente ralenti se levantó de la butaca y emprendió la búsqueda de la salida más próxima de la sala con paso más que gimnástico, de carrera de 100 metros llanos), lleno también de escenas que no se sostienen narrativamente, de arteras incorrecciones históricas, y sobre todo, plagado de énfasis innecesarios. Aunque el director de arte o el de fotografía, para enaltecer la factura, le hayan recomendado algunas referencias al mundo de la plástica que uno puede reconocer, como La piedad, la paleta única de Caravaggio, los descendimientos célebres, bien de Rubens, bien de Velázquez; La pasión no puede ocultar su mediocridad. Tiene perlas grasas imperdibles que vale la pena ver (como el demonio, que parece sacado de un clip pop de MTV), pero ¡para matarse de risa a lo loco! Para ello hay que llegar al final donde encontramos las mejores gemas. Ahí, como era previsible, tras ver a los soldados romanos dejar al Cristo como un vacuno despellejado luego de propinarle 340.458 latigazos, cuando le martillan los clavos al Jesús de Nazaret chorrea sangre a más no poder. Y para que sintamos más "en carne propia" el dolor padecido, Gibson hace un plano detalle de una gotita de sangre cayendo por el clavo. Pero esto no es nada, la másssima de las másssimas en materia grasienta es el Cristo convertido en regadera o ducha de sangre con la que se pega una buena enjuagada un soldado romano. ¡Qué corno hace el soldado romano ahí!, ¡el de la esponjita! ¡Qué hace ese chorro infame! No se explica. No-se-ex-pli-ca. Como tantas otras escenas.

    No seamos necios. Vamos a analizarla seriamente. Reconozcamos que Gibson brinda una versión melodramática de la pasión. Para ello recurre a la clásica bipartición entre el villano cruel y la víctima condenada, con sus incólumnes enemigos, ayudantes y traidores, los consabidos primeros planos para subrayar los sentimientos del eterno sufriente y la representación patética e hiperbólica (en este caso, ¿saben cuántas veces se cae Cristo en la peli de Gibson?: ¡seis veces!; a menos que los curitas que me torturaron con catequesis tantos años me hayan mentido, que yo ahora haya releído una Biblia evangélica brazuca, o lo que es peor, que los mismos Evangelios nos vengan fallados, que yo sepa, aunque no se especifique cuántas veces se cae el nazareno, todos han consensuado en la módica cantidad de tres, ¡no, seis!). Y en este punto, al estropear el melodrama, más que un inepto, Gibson es un reverendo turro. Lo es, y disculpen nuevamente mi sinceridad descarnada, porque bastardea a un género tan encantador con el que D. Sirk, V. Minnelli, R. Fassbinder, L. Visconti, F. Lang, J. Ford, P. Almodóvar y J. L. Garci hicieron y/o hacen maravillas.

    Para ver una versión digna de la vida de Cristo, para contrarrestar tanta estupidez con aproximaciones serias, alquílese El evangelio según San Mateo de P. P. Pasolini, una versión declaradamente marxista. Para hacerla completa, hay que verla al mismo tiempo que uno hojea el último libro de Rubén Dri, El movimiento antiimperial de Jesús, con el cual, según dicen ciertas lenguas viperinas, el viejo se fue de mambo y, no contentándose con mostrar un hippie avant la lettre, un iniciador de la resistencia pacífica y la solidaridad de los desposeídos, de la reparación de las injusticias instaladas por la dominación imperial, como ya nos han enseñado algunos doctos, fue más allá y nos esputa un Cristo revolucionario. Hay que decir, aunque nos cueste y mucho, que estos difamadores –aquellos que dicen que Dri "patinó"– parece que alguna razón tienen. Si no creen, lean lo que dice en un pasaje el ex-curita tercermundista eximio lector, entre otros, de Hegel y Marx: "la resurrección puede entenderse como una práctica revolucionaria". ¡Te queremos... Dri, te queremos!, pero largá el tinto macho. En cantidades, hace mal. Vos no sos Sartre, que se mandaba mandanga, botellones de vinardo a lo loco, suculentos fuentones de café con anfetaminas de todos los colores y se escribía El ser y la nada sin pestañar y en jornadas de tres días de corrido. Por tu bien, volvé al ascetismo, Rubén. Y ojo, que no se me mal interprete. Don Rubén es un fenómeno, un docente como pocos y encima un pan de Dios, un tierno. Que haya mandado fruta en esta última ocasión no lo desacredita en absoluto, tan sólo habilita esta sarta de estupideces que estamos diciendo. Se agradece, Dri. Te debo estos dos minutos de carcajada a caballo de mi propia escritura.

    Descontando la lectura de la Biblia, libro que nadie debe dejar de leer por sus historias maravillosas parangonables a Las 1001 noches (sin alejarnos mucho de las primeras páginas, en el Génesis tenemos historias entrañables como la de José y los hermanos, la de Abraham regateando con Yahveh para que no haga pelota Sodoma y Gomorra o la de Lot y su mujer convertida en estatua de sal por desobedecer la atinada advertencia de su marido); otra opción libresca es acompañar a Pier Paolo con el mismísimo Pasolini, sí, el mismo marxista-morfeta que hizo el Evangelio. Si así prefiere, deberá conseguir el guión de una película que el maestro nunca realizó pero que nos dejó sus apuntes guionados: San Pablo. Pero no se ilusione demasiado, ésta, más que ardua, será una tarea imposible ya que no se reedita desde el ´80. Mejor pruebe con esta última recomendación, la que sigue.

    Por último, para ver una versión más delirante sobre esta época –y aunque parezca mentira, y lo digo en serio, más realista- alquílense La vida de Brian de los Monty Python.

    Ojo, pero no lea estos apuntes soeces ni vea todo lo aquí recomendado sin antes ver la peli de Gibson. Mírela, realmente vale la pena. Es para matarse de risa.

    Vie 14 TNT 22 P. Anderson. EMBRIAGADO DE AMOR. Excelente comedia con un A. Sandler estupendo.

    Vie 14 VOLVER 23 A. Caetano – B. Stagnaro. PIZZA, BIRRA, FASO. Aunque hubo algunas anteriores –Rapado de Rejtman y los cortos de Historias breves–, esta película fue la punta de lanza de lo que se dio en llamar "nuevo cine argentino". Horacio González, uno de los grandes ensayistas argentinos y un gran escritor, decía sobre ella: "Pizza, birra y faso lo anuncia (se refiere a la coincidencia oportuna de temas y estilos del nuevo cine) a partir de su propio título. El modo de hablar que aquí se hace presente juega con una poética bisilábica donde tres palabras de distinta proveniencia, una habitual del trato lingüístico de nuestras ciudades, otra de la jerga juvenil no muy antiguamente incorporada y otra del viejo lunfardo argentino, todas ellas conforman un cuadro sinóptico de las propias decisiones del film en cuanto a la existencia convesacional de sus personajes y la tragedia que los envuelve. Como esa tragedia no puede ser advertida con los recursos de habla disponibles (que sin duda se presentan como un agujero negro en el tejido real de la memoria de la lengua rioplatense pero en el film cobran la seca dignidad de un puntilloso retrato naturalista) resulta de allí un extraordinario contraste, que a veces crea situaciones de mayor intensidad que la propia sustancia del relato". Quién sabe de dónde habré sacado esto. Poco importa. Si Ud. leyó a González, puede dar fe que estas palabras son fruto de su pluma.

    Sab 15 DISNEY 22 H. Miyazaki. EL VIAJE DE CHIHIRO. Ud. se preguntará quién demonios es Miyazaki. ¿Se acuerda de la angelical Heidi? Bueno, pues él fue el artífice de aquel dibujito, para algunos pedorro, para otros tiernísimo. Luego de haber trabajado con el mismísimo Isao Takahara –sí el padre de aquel que pateaba con maestría el pasto de la cancha de Boca– e incluso mientras dibujaba a Heidi, el abuelito y toda la parentela, Miyazaki se convirtió prácticamente en el genio indiscutido de la animación. Entre sus películas –Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke, entre otras–, con la fresca ironía de un niño, lo recordamos por aquel título de una de sus películas tan gracioso para nosotros los hispanoparlantes –Laputa, la fortaleza celeste– como lo fuera el recordado capítulo de la isla voladora de Los viajes de Gulliver de Swift. ¿Se acuerda? ¿No? Bueno, tome el libro de su biblioteca o del anaquel de la librería, no muerde. De paso quédese leyendo. Es una gloria como Alicia en el país, tanto para chicos como para grandes. Más para estos últimos.

    Dejemos el chiste fácil propio de No hay 2 sin 3 para otro momento (pero, ¿qué estoy diciendo?, ¡si es mi único fuerte!) y digamos que este gran dibujante, diestro como pocos en la cruza de tiempos y géneros, valiéndose siempre del mundo de J. Verne y L. Carroll, así como también de toda la mitología y los cuentos populares orientales, aquí crea un mundo fantástico delicioso e inolvidable.

    Sab 15 VOLVER 22 L. Martel. LA CIÉNAGA. Junto con La libertad de L. Alonso y Picado fino de E. Sapir, este filme representa lo mejor del nuevo cine argentino. Es más, si alguien dice que el de Martel, donde actúan una soberbia Gra Borges y una Mercedes Morán sutil y contenida, es el mejor de todos, no habrá nadie que se lo discuta.

    Con excepción de los policiales, pueden revelarse los finales de grandes películas porque lo que importa en estos casos es cómo se llega a ese mentado final. En este caso, en esta ciénaga en la que están atrapados todos los personajes menos uno, hay un pibe –no es él el que se salva– que se va a morir. Pero si mira con cuidado, como todo paranoico cinéfilo, su muerte se anuncia varias veces. ¡Preste atención, carajo! Le dije que está viendo a la mejor cineasta de nuestro país, aquella a la que Carri, con Géminis, ya le empieza a pisar los talones.

    En una velada paqueta para demostrar que usted sabe de cine, y más aún, del nuevo cine argentino –cosa exótica y snob para algunos– bien podrá hacer comentarios del tipo: "!Qué maravilla esa peli!, ¡Ah!, ¿viste cómo la muerte ronda por toda esa familia? ¿Viste cómo el juego y las situaciones más cotidianas son una metáfora de un hundimiento inexorable?" Va a quedar bárbaro aunque no haya entendido ni un soto. Hágame caso, véala para no ser versero como yo.

    Dom 16 ISAT 22 B. Schroeder. LA VIRGEN DE LOS SICARIOS. Duro retrato de una Medellín violenta basado en la novela de Fernando Vallejo. La verdad es que no la vi. Y estimo que no la veré porque aún me falta algo más importante, leer a Vallejo, que según la china Ludmer en su último trabajo editado sólo en parte en Confines, es un pesutti de la literatura latinoamericana contemporánea.

    A propósito de transposiciones de obras literarias. Una de estas noches tuve la desatinada idea de ponerme a ver la versión cinematográfica de Nadie, nada, nunca de J. J. Saer llevada a la pantalla por R. Beceyro. Está bien que es una novela irrepresentable, tanto como lo sería una del objetivismo francés al que tanto le debe nuestro escritor recientemente fallecido, pero aquí no hay atenuantes. No hay derecho. Pobre Juani, le destrozaron la novela. Y no me vengan con que tiene una marcación de actores bressoniana ni ocho cuarto. Es un mamarracho. La escena sobre los caballos, famosa por cifrar allí un alegato contra la represión, es de una mediocridad pasmosa, aquí coronada por el inexplicable plano de un pobre caballito en un establo. Esto que no está en Saer sino sugerido –el Falcon, el atropello en la caza furtiva de subversivos–, en la versión de Beceyro aparece en un radiante primer plano. Insisto. Está bien que sea una novela infilmable, pero si, amábamos tanto a Juani, ¿por qué no tomar La ocasión o La pesquisa, novelas con más "acción", más "filmables" que Nadie, nada, nunca? Uds. me dirán que es porque su director quiere denunciar la masacre de la dictadura. Bueno, pero para eso no hacía falta pisotear aquella pluma impar. Pobre Gato, pobre Elisa, Pobre Pichón, y sobre todo, pobre Tomatis que acá es una suerte de Saer mamado en versión grasa.

    Para no despedirnos con un sabor amargo de éste, uno de los mejores escritores argentinos, recordemos un par de frases (sólo con eso basta para apreciar su ritmo hipnótico y hasta errático, según Daniel Link) del comienzo de esta maravilla.

    "I. No hay, al principio, nada. Nada. El río liso, dorado, sin una sola arruga, y detrás, baja, polvorienta, en pleno sol, su barranca cayendo suave, medio comida por el agua, la isla."

    Dom 16 FOX 22 M. Gibson. LA PASIÓN DE CRISTO. ¿Mel Gibson director? ¡Vade retro! ¡La puta que lo re parió a este carilindo hueco! Sepan disculpar pero su película es impresentable, de modo que todo comentario "serio" sobre ella no puede menos que comenzar con un exabrupto. El zapato de Gibson cree que con mostrar "crudamente" la Pasión y con parlamentos en arameo, hebreo o latín, logra una versión más realista. Para colmo, dice seguir "al pie de la letra" los textos sagrados, los cuales toma como textos históricos, como buen devoto recalcitrante que es (desconociendo, por supuesto, la herética afirmación borgeana según la cual La Biblia es el mejor libro de ficción de la historia). Bueno, sigámosle la corriente. Pensemos que el tipo está haciendo una transposición literal de los textos y reparemos más que nada en sus desaciertos en la dirección. Sólo ahí hay suficiente tela para cortar.

    El filme (me tienta la corrección, este término es muy noble y hasta demasiado bello para referirnos a esta bazofia) está lleno de cámaras lentas de iniciado o más bien de la más pedorra sensiblería hollywoodense (entre paréntesis, el mal uso de la cámara lenta siempre hay que agradecerlo, es la campanada que debería anunciar nuestra huida de una película ya que la impericia con este recurso es una clara muestra –quizá la más rápida también- de que estamos frente a un negado para la dirección; no fueron pocas las veces en las que quien escribe, luego de un imprudente ralenti se levantó de la butaca y emprendió la búsqueda de la salida más próxima de la sala con paso más que gimnástico, de carrera de 100 metros llanos), lleno también de escenas que no se sostienen narrativamente, de arteras incorrecciones históricas, y sobre todo, plagado de énfasis innecesarios. Aunque el director de arte o el de fotografía, para enaltecer la factura, le hayan recomendado algunas referencias al mundo de la plástica que uno puede reconocer, como La piedad, la paleta única de Caravaggio, los descendimientos célebres, bien de Rubens, bien de Velázquez; La pasión no puede ocultar su mediocridad. Tiene perlas grasas imperdibles que vale la pena ver (como el demonio, que parece sacado de un clip pop de MTV), pero ¡para matarse de risa a lo loco! Para ello hay que llegar al final donde encontramos las mejores gemas. Ahí, como era previsible, tras ver a los soldados romanos dejar al Cristo como un vacuno despellejado luego de propinarle 340.458 latigazos, cuando le martillan los clavos al Jesús de Nazaret chorrea sangre a más no poder. Y para que sintamos más "en carne propia" el dolor padecido, Gibson hace un plano detalle de una gotita de sangre cayendo por el clavo. Pero esto no es nada, la másssima de las másssimas en materia grasienta es el Cristo convertido en regadera o ducha de sangre con la que se pega una buena enjuagada un soldado romano. ¡Qué corno hace el soldado romano ahí!, ¡el de la esponjita! ¡Qué hace ese chorro infame! No se explica. No-se-ex-pli-ca. Como tantas otras escenas.

    No seamos necios. Vamos a analizarla seriamente. Reconozcamos que Gibson brinda una versión melodramática de la pasión. Para ello recurre a la clásica bipartición entre el villano cruel y la víctima condenada, con sus incólumnes enemigos, ayudantes y traidores, los consabidos primeros planos para subrayar los sentimientos del eterno sufriente y la representación patética e hiperbólica (en este caso, ¿saben cuántas veces se cae Cristo en la peli de Gibson?: ¡seis veces!; a menos que los curitas que me torturaron con catequesis tantos años me hayan mentido, que yo ahora haya releído una Biblia evangélica brazuca, o lo que es peor, que los mismos Evangelios nos vengan fallados, que yo sepa, aunque no se especifique cuántas veces se cae el nazareno, todos han consensuado en la módica cantidad de tres, ¡no, seis!). Y en este punto, al estropear el melodrama, más que un inepto, Gibson es un reverendo turro. Lo es, y disculpen nuevamente mi sinceridad descarnada, porque bastardea a un género tan encantador con el que D. Sirk, V. Minnelli, R. Fassbinder, L. Visconti, F. Lang, J. Ford, P. Almodóvar y J. L. Garci hicieron y/o hacen maravillas.

    Para ver una versión digna de la vida de Cristo, para contrarrestar tanta estupidez con aproximaciones serias, alquílese El evangelio según San Mateo de P. P. Pasolini, una versión declaradamente marxista. Para hacerla completa, hay que verla al mismo tiempo que uno hojea el último libro de Rubén Dri, El movimiento antiimperial de Jesús, con el cual, según dicen ciertas lenguas viperinas, el viejo se fue de mambo y, no contentándose con mostrar un hippie avant la lettre, un iniciador de la resistencia pacífica y la solidaridad de los desposeídos, de la reparación de las injusticias instaladas por la dominación imperial, como ya nos han enseñado algunos doctos, fue más allá y nos esputa un Cristo revolucionario. Hay que decir, aunque nos cueste y mucho, que estos difamadores –aquellos que dicen que Dri "patinó"– parece que alguna razón tienen. Si no creen, lean lo que dice en un pasaje el ex-curita tercermundista eximio lector, entre otros, de Hegel y Marx: "la resurrección puede entenderse como una práctica revolucionaria". ¡Te queremos... Dri, te queremos!, pero largá el tinto macho. En cantidades, hace mal. Vos no sos Sartre, que se mandaba mandanga, botellones de vinardo a lo loco, suculentos fuentones de café con anfetaminas de todos los colores y se escribía El ser y la nada sin pestañar y en jornadas de tres días de corrido. Por tu bien, volvé al ascetismo, Rubén. Y ojo, que no se me mal interprete. Don Rubén es un fenómeno, un docente como pocos y encima un pan de Dios, un tierno. Que haya mandado fruta en esta última ocasión no lo desacredita en absoluto, tan sólo habilita esta sarta de estupideces que estamos diciendo. Se agradece, Dri. Te debo estos dos minutos de carcajada a caballo de mi propia escritura.

    Descontando la lectura de la Biblia, libro que nadie debe dejar de leer por sus historias maravillosas parangonables a Las 1001 noches (sin alejarnos mucho de las primeras páginas, en el Génesis tenemos historias entrañables como la de José y los hermanos, la de Abraham regateando con Yahveh para que no haga pelota Sodoma y Gomorra o la de Lot y su mujer convertida en estatua de sal por desobedecer la atinada advertencia de su marido); otra opción libresca es acompañar a Pier Paolo con el mismísimo Pasolini, sí, el mismo marxista-morfeta que hizo el Evangelio. Si así prefiere, deberá conseguir el guión de una película que el maestro nunca realizó pero que nos dejó sus apuntes guionados: San Pablo. Pero no se ilusione demasiado, ésta, más que ardua, será una tarea imposible ya que no se reedita desde el ´80. Mejor pruebe con esta última recomendación, la que sigue.

    Por último, para ver una versión más delirante sobre esta época –y aunque parezca mentira, y lo digo en serio, más realista- alquílense La vida de Brian de los Monty Python.

    Ojo, pero no lea estos apuntes soeces ni vea todo lo aquí recomendado sin antes ver la peli de Gibson. Mírela, realmente vale la pena. Es para matarse de risa.

    Dom 16 SPACE 23:55 B. Edwards. LA FIESTA INOLVIDABLE. P. Sellers, aquí interpreta a un actor hindú –que tiene más de pelotudo que de actor y nada de hindú-, el cual termina armando un bolonqui padre en una fiesta de los capos de la industria del cine. Una maravilla imperdible desde la primer escena, la de la trompeta, esa que Ud. recuerda bien. Y si no la recuerda, no es la esclerosis, es que no la vio. Aproveche y véala.

    Lun 17 RETRO 23:50 Buster Keaton. EL BOXEADOR. En La imagen-movimiento, a propósito de este filme, Deleuze dice: "En El boxeador hay tres combates: uno que parece auténtico, percibido con toda violencia; otro, una sesión de entrenamiento, tratada en la forma del burlesco tradicional, y donde Keaton es como un niño pellizcado que se sobresalta y después un niño amenazado por el padre-entrenador; finalmente, el arreglo de cuentas entre Keaton y el campeón, con todo su horror, el cuerpo que se sacude, la distorsión y el magullamiento de la piel bajo los golpes, el odio surgiendo sobre el rostro. Una de las más grandes denuncias del boxeo. Se comprende mejor una anécdota contada por Keaton: deseoso de hacer una inundación, el productor le objeta que no se puede hacer reír con cosas así; Keaton responde que Chaplin había hecho reír con la guerra del 14; pero el productor no da el brazo a torcer y sólo acepta un huracán (porque parecía ignorar el número de muertos causados por los huracanes). La intuición del productor era justa: si Chaplin puede hacer reír con la guerra del 14 es porque refiere la tremenda situación a una pequeña diferencia risible en sí misma. Keaton, en cambio, produce una escena o una situación que se sitúa más allá del burlesco, una imagen-límite, tanto en el huracán como en la pelea. Ya no se trata de una pequeña diferencia que irá a patentizar situaciones oponibles; se trata de una gran desviación entre la situación dada y la acción cómica esperada (ley de la gran forma)." ¡Corte! ¡Corte! ¡Corte! ¡Que la cita se me va al carajo! ¿Ven por qué uno dice que Deleuze es complejo? Y, aclaremos siguiendo al gran Lezama, complejo no es complicado. Léase complicado como algo entreverado al dope. Deleuze es un pensador que crea conceptos y eso tiene que ver con su concepción de qué es la filosofía. Esto lo complica todo, como se ve bien al final de estas palabras que extraje. De modo que si uno lo glosa –y si continuábamos haciéndolo más– deberíamos explicar qué es una "imagen-límite", qué "la gran forma", qué demonios es la fórmula S-A-S´, y de ahí ir a parar a clasificaciones de Peirce y de ahí a Bergson, y así siguiendo. Cosa que no haremos. Si Ud. quiere aprenderlo, diríjase al IUNA y curse un gran seminario sobre Deleuze y el cine que dictan unos lic. en filo de alto vuelo.

    Bueno, pero al margen de esto, bien vale la cita por estos primeros pasajes referidos a El boxeador, memorable filme de Keaton.

    Mar 18 EUROPA 20:30 R. Bresson. EL DINERO. Transposición de una novela de Tolstoi (aunque, como siempre, los personajes de Bresson respiren más el espíritu de Dostoievski) en la cual un puñado de billetes pasan de mano en mano y vinculan o destruyen destinos. Bresson en esta película, como en toda su filmografía, deja claro que, como pensaba Tarkovski, "el arte expresa un ideal moral". No sólo eso, también en su forma de narrar, lleva a cabo otro apotegma del maestro ruso: "el tender hacia la sencillez supone un tender a la profundidad de la vida reproducida".

    ¿Cómo hace Bresson para transformar a un pobre diablo –siempre, en todas sus películas- en un mártir sin caer en golpes bajos, sin situarse en una mirada puerilmente piadosa? Nadie lo sabe (algunos sí, che, Deleuze, Bazin, no muchos más), pero lo hace. Si Ud. ve que hay planos de manos que vienen y van, de pies vagabundos, no se exaspere, no crea que el camarógrafo torció el rumbo de la narración por las cervezas de la noche anterior al rodaje; eso es porque en toda su filmografía la fragmentación cumple un papel fundamental. Escuchemos, como lo hacen los devotos con la palabra sagrada, las consideraciones de nuestro Dios: "Sobre la fragmentación. Es indispensable si uno no quiere caer en la representación. Ver los seres y las cosas en sus partes separadas. Hacerlas independientes con el fin de darles una nueva dependencia." (Bresson, 1977). ¿Entendió buen hombre? Por eso es que aparecen manitos, brazitos, piernitas desperdigadas por ahí. Por un ideal noble: la ruptura de la narración clásica.

    Grabe esta película sí o sí. De lo contrario lo metemos en Un condenado a muerte se escapa y lo dejamos en la cárcel. Ud., en nuestra versión –se lo tiene merecido por perderse esta joya– no se escapa un joraca. O peor. Lo metemos en El bueno, el malo y el feo de la versión de Peter Tscherkassky, el mejor cineasta experimental de estos tiempos y uno de los pocos –el único para mí junto con Bella Tar– que nos deja seguir creyendo que aún existen genios en el cine, y le hacemos lo que le hace él al protagonista, una muerte "fílmica".

    Mar 18 ISAT 23 H. Nakata. LA LLAMADA 2. Son pocas las oportunidades de ver buen cine de terror ponja. Aproveche esta ocasión para ver juntos nada más ni nada menos que al levantisco Sei-Nel-Ding, Chi-Hoang-Ti (el mismísimo espíritu del emperador de la Muralla China), Lao Tse, Da-Niel-Ling (un profesor universitario que supo ser director del suplemento Radar Libros y ahora anda prófugo por México), el sobrino de Confucio llamado Kung-Fu y Chuang Tzu, el de la mariposa de Borges, el boludo que al despertar no sabía si era Chuag Tzu que soñaba ser una mariposa o una mariposa que soñaba ser Chuag Tzu. ¿Por qué será que, ante estos nombres, pienso que Borges, enfundado en su falsa erudición, se debe estar revolcando en su tumba?

    Mie 19 ISAT 23:05 J. Luis Guerín. EN CONSTRUCCIÓN. Una joya del director de Tren de sombras, esa genialidad sin diálogos compuesta simplemente con una fina mirada sobre un puñado de imágenes. Esta es una suerte de docu-ficción. Joyita para grabar.

    Juev 20 TNT 00:30 B. De. Palma. DEMENTE. De las pocas películas olvidables de De Palma. Quizá la única. Pero bueno, siendo el director de Blow out y Vestida para matar, va de suyo que no será impresentable. Se lo aseguro.

    Conociendo que hay algún demente sin señal de cable que lee esta columna para correrse al video una vez cada tanto, aprovecho para recomendar otra película de este gran realizador para que la alquile uno de estos días en el video. Ahí va el comentario.

    BLUE MANHATTAN. Con Doble de cuerpo, Vestida para matar, Carrie, Blow out y Carlito´s way como ejemplos, ¿hace falta volver a reivindicar a B. De Palma? Parece que sí porque en los States no me lo quieren al muchacho. Le pasa lo mismo que a W. Allen. En Europa le dan besos en la boca, mientras que en las tierras de los paladines de la democracia lo escupen como a un negro de New Orleans. Esta peli es de la época de Hi, Mom!, otro filme que si no vio, debe ver.

    Encarnando dos personajes disímiles, un pueril R. De Niro, un Jano bifronte, muestra el carácter bicéfalo de este filme en el que las fronteras entre ficción y realidad son bien difusas. Como comedia, retomando otra vez a su amado Hitch, De Niro hace las veces del J. Stewart de La ventana indiscreta, reduplicando el significado de esa película emblemática al encarnar a un personaje que es, al mismo tiempo, un privilegiado espectador de vidas privadas y el mismísimo director y guionista de su propio romance. Por otro lado, con una suerte de happening extremo donde, previo cambio de roles (los blanquitos nos pintamos de negro y viceversa), se le hace sentir en carne propia al hombre medio americano qué es eso de ser negro, qué es eso de ser siempre sospechoso, acusado de antemano y sin razón. Aquí la película se vuelve definitivamente política (¡para Uds. salames, que dicen que De Palma es un producto de la Industria!). En este caso, De Niro personificará las fuerzas de la Ley y el orden dispuestas a todo para reprender a los culpables de los males de la sociedad: los negros. Pensaba, ¿qué tal un happening extremo para aquellos que denostan a los piqueteros o los cartoneros? Les dejo la idea. Sólo tienen que buscar un teatrito de morondanga en el Abasto. Espectadores tendrán seguro. La cofradía o, mejor dicho, el ghetto del teatro under, con certeza cobijará la propuesta entusiasmado. Están acostumbrados a las pelotudeces. Es más, viven viéndolas y lo que es peor, ¡haciéndolas! Sepan disculpar el exabrupto. Uno es, qué duda cabe, hombre de cine y siempre menosprecia al teatro, arte que nunca alcanzará la cima de Arte Total que es el del cinematógrafo (¡y no la ópera, Wagner!). ¡Calenchu, chiva, chiva!

    Juev 20 F & A 22 D. Lynch. TERCIOPELO AZUL. En David Lynch: claroscuro americano de Andrés Hispano, se citan unas palabras de este realizador genial que bien nos sirven para adentrarnos en esa poética única –entre surrealista y dadaísta, posmoderna o vanguardista– que consiguió desde Eraserhead, su primer filme, y consolidó a lo largo de unos cuantos años. Leamos: "Es mejor no saber lo que significan ciertas cosas, o cómo deberían ser interpretadas. El temor nos impediría que continuasen sucediendo. La psicología destruye el misterio, su cualidad mágica. Ésta se puede reducir a ciertas neuronas y ciertas cosas, se la puede denominar y definir; pero se pierde su misterio y el vasto potencial que tiene como experiencia infinita."

    Vie 21 CCA 00,10 (jueves a la medianoche) M. Scorsese. CASINO. Los directores no sólo se destacan, entre otras cosas, por su mano maestra en la dirección de actores, en la composición de los planos, en el montaje; también lo hacen por algo previo: la selección de actores. Lo sabemos, la elección de actores es capital. Si no me creen, pásense por un festival de cortos (no se los recomiendo, hay torturas mejores) y verán cómo cualquier pelafustán malogra muy buenas ideas. Aquí la elección es más que feliz, es perfecta. No sólo se luce la pareja protagónica, R. De Niro y Sh. Stone, que están soberbios, sino también un actor de reparto estupendo, uno de los mejores: Joe Pesci. Esto último no representa un dato menor. Me lleva a escribir una idea; que no es poco che. Pesci en Casino –y en Toro salvaje también, haga memoria- como el inolvidable Peter Lorre en tantas películas (¿se acuerda del freak de ojos saltones de Casablanca?, a él nos referimos), es de esos personajes secundarios que, sin competir con el protagonista, brillan tanto o más que ellos y aportan al filme un balance perfecto. En esa sólida pareja que conforman Sam, su jefe, caraterizado por un imperturbable R. De Niro, y Nicky, su mano derecha y puente con los verdaderos jefes (los que están detrás de Sam, y ahí recuerdo: "¿qué Dios detrás de Dios la trama empieza?", decía nuestro Borges refiriéndose no a la mafia, tema totalmente ignorado por él, sino a otra cosa pero que nos viene al pelo), encarnado por Pesci; aunque a primera vista lo parezca, este último, Nicky, no es el Robin del dúo dinámico o el Engels del otro dúo dinámico, el marxista; él es un protagonista más. Presten atención al crescendo en la increíble actuación de Joe Pesci y verán a qué me refiero.

    Ahora dirijámonos propiamente a la película. Con un montaje perfecto y continuos movimientos de cámaras (e incluyamos aquí los zooms que en otras manos, incluso las de Visconti, son una grasada), Scorsese ofrece una dinámica radiografía de aquel antro de perdición que, tras esquilmar a decenas y centenas de incautos, supo ser fuente de inspiración de algún genio desengañado como Dostoievski. La constante voz en off, que en otras películas es más bien un estorbo, un énfasis innecesario o un "perrito faldero" de las imágenes, aquí intensifica el vértigo y genera un magnetismo tal que quedamos prendados a cada una de las escenas con las que se retrata ese submundo fascinante. La fuerza hipnótica de Casino es tal que, a menos que lo interrumpan con cortes publicitarios, uno no puede levantarse del sillón o de la cama ni siquiera para agarrar un chocolatín o para bajar a recibir los helados que su descerebrado hijo le encargó a Pérsico.

    Un capítulo aparte merece el tratamiento de la luminosidad. Todo aquí se nos muestra radiante, más o menos como en las pelotudeces de Suar que mete foquitos en todos lados para hacerse el "moderno". Pero no, no va por ese lado. Aquí nada es superfluo. Estas imágenes, luminosísimas todas –preste atención-, están perfectamente justificadas. La intensa luz cenital que pende sobre cada personaje no es otra cosa que la metáfora de ese panóptico certeramente instalado para controlar todos y cada uno de los resortes de esa monstruosa máquina de hacer dinero. O mejor aún, esta luminosidad tan marcada es el símbolo de éstas, las dos caras que muestra Casino, la visible y radiante, y la oculta o en penumbras. Porque aquí, si bien todo se nos muestra esplendoroso, todos y cada uno esconden mezquindades varias, muchas debilidades y un vacío insondable; así como el casino, que se nos ofrece con un glamour y brillo deslumbrantes, representa un sistema legal y de una civilidad digna de nutridos elogios pero cimentado sobre bases espúreas y criminales.

    Casino es un vuelta más sobre el tema que obsesiona al cine norteamericano: el poder. Y más que nada, y por eso quien diga que es la Citizen Kane de nuestro tiempo tendrá razón, es el retrato del ascenso y caída de un hombre poderoso. Hombre poderoso que, en este caso particular, si bien no es miembro del núcleo la mafia, es su Ganímedes, su servidor más fiel y eficiente. Pero a diferencia de lo que ocurría en Citizen Kane, aquí no hace falta descubrir su "rosebud". Este hombre de mirada marcial tiene un punto débil, está perdidamente enamorado de Ginger, interpretada de manera magistral por Sharon Stone quien, bajo la mano de este turro de Scorsese, está deslumbrante siempre, preciosa hasta cuando estalla desbocada o sucumbe abatida.

    Dos recomendaciones librescas para el "visionado" (¡así llaman al simplote acto de ver una peli en la universidad!, no, si hay que hacerle caso a Baby Etchecopar, Patti, Hadad y cía, hay que cerrar las universidades o prenderlas fuego, no perdemos nada): el lunes a la nochecita empiece a leer El jugador de aquel místico y nihilista ruso, Dostoievski. Aunque no tiene nada que ver con la mirada de Scorsese, más ética y menos psicológica o metafísica, cuanto menos le sirve para ponerse en tema. Mejor aún, si se dispone a leer, a engrosar las filas de los devotos de la palabra impresa, léase de cabo a rabo –es cortita– La experiencia sensible de Fogwill que sitúa su acción en un hotel-casino de las Vegas como es el de esta película. Igualmente –y más si se trata de esta película de reventados-, siempre es bueno leer a un reventadito como Fogwill.

    Para terminar, un agradecimiento como colofón. Debo el entusiasmo para volver a ver Casino –una de las pocas películas que vi tres o cuatro veces en mi vida, la cual vería otras tantas–, tanto como el ánimo para encarar este extenso comentario, a nuestro Macedonio, sí, al ya famoso Diego Cousido, que es un amante del cine de Scorsese.

    Vie 21 CCA 22 F. Coppola. PERDIDOS EN TOKIO. Película, a mi entender, no de mayor talla –pero sí con mayor reconocimiento– que Vírgenes suicidas, su ópera prima. También vale verla por B. Murray que está estupendo.

    Vie 21 CCA 23:55 M. Scorsese. LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO. Sé que es grasa citar a Saramago, pero cuando leí El Evangelio según Jesucristo –cuando era un adolescente, che– no me pareció tan mal. Además ahora viene al caso para comentar una película que repara en el Cristo hombre más que en el hijo de Dios.

    En esa novela, entre otras cosas, al autor –y en esto, sólo en esto, es deudor de Voltaire– profundiza en las injusticias y calamidades de este mundo que ponen en duda la misma existencia de Dios juedeocristiano, incluso, dan por tierra con esta vana creencia. Al margen de recordar el pasaje en el que se recrimina a Dios por todos los inocentes muertos para dar muerte al niñito Jesús –pasaje que recuerdo con intensidad, con la misma intensidad de las palabras de Voltaire frente al terremoto de Lisboa–, rescatemos algunas citas: "no me gustaría verme en la piel de un dios que al mismo tiempo guía la mano del puñal asesino y ofrece el cuello que va a ser cortado" [...] "verdad es que a Job lo compensó Dios restituyéndole en doble lo que simple le había quitado, pero a los otros hombres, a aquellos de quienes nunca se escribió ningún libro, todo es quitar y no dar, prometer y no cumplir." [...] "que Dios, si de algo sabe, es de hombres, e incluso así no de todos, que sin cuenta son los que viven como burros, o aún peor, y Dios no se ha cuidado de averiguar y proveer. "

    Pero lo más importante en relación con esta película es que aquí, en esta olvidable película de Scorsese, como en alguno de los Evangelios apócrifos, se repara más en el Cristo hombre, en sus deseos, en sus pecados, y con ello se apunta al repudio del cuerpo que esta religión siempre ha profesado. Saramago, sacrílego, escribe: "Dios, que está en todas partes, estaba allí, pero, siendo lo que es, un puro espíritu, no podía ver cómo la piel de uno tocaba la piel del otro, cómo la carne de él penetró en la carne de ella, creadas una y otra para eso mismo, y, probablemente, ya ni allá se encontraría cuando la simiente sagrada de José se derramó en el sagrado interior de María, sagrados ambos por ser la fuente y la copa de la vida, en verdad hay cosas que el mismo Dios no entiende, aunque las haya creado. Habiendo, pues salido al patio, Dios no puedo oír el sonido agónico, como un estertor, que salió de la boca del varón en el instante de la crisis, y menos aún el levísimo gemido que la mujer no fue capaz de reprimir."

    Sab 22 VH1 01:00 S. Kubrik. LA NARANJA MECÁNICA. Aunque lo disimule tomando la leche con su pandilla de amigos (una de las memorables escenas del comienzo de la película, reescrita por Kioshi Kurosawa en uno de sus últimos filmes, Bright future), un joven es adicto a la violencia. Cae preso y es sometido a un sistema de "purificación" del que seguramente no saldrá curado. Una magnífica alegoría de la sociedad contemporánea basada en la novela de A. Burgess.

    Reparen en el abismo entre adultos y jóvenes que aquí se representa y en el bigotito del carcelero que recibe al protagonista en la cárcel.

    Agregado: al tipo lo torturan, mientras le hacen ver de continuo escenas crudelísimas, poniéndole a todo lo que da a su compositor favorito (al de todos agrego): Beethoven. El método no funciona. Termina tirándose por la ventana. Ahora bien, nosotros, en otro sistema represivo un poco más sutil y no menos pernicioso, debemos padecer a toda hora cosas nefastas como La guitarra de Lolo de Miranda, puesto que la pasan en el super coreanito, en el Shopping de las grandes ofertas, en la casa del vecino, etc. Pregunto, ¿terminaremos como Alex, el protagonista? Me temo que sí. Pero lo nuestro será peor porque lo haremos luego de estar hartos de basura y no llenos de belleza como Alex.

    Lun 24 RETRO 00,00 (medianoche del domingo) A. Bo. EL TRUENO ENTRE LAS HOJAS. Antes de escribir la deslumbrante Yo el supremo, obra que, en su pasión por el lenguaje, sólo compite con Paradiso de Lezama Lima o con Gran Sertón Veredas de Guiaraes Rosa, el gran Roa Bastos, ganador nada más ni nada menos que del premio Cervantes, contribuyó a una verdadera causa nacional: dar crédito a un mito patrio, una figura que nos honra, la Coca Sarli. Lo hizo no sólo confiándole su primer libro de relatos, El trueno entre las hojas, a la dupla explosiva Bo-Sarli sino también ¡escribiendo el guión! Hay que verla. Cuanto menos en homenaje a este impar escritor que nos dejó hace poco. Y por qué no, también para homenajearla a ella. Dibuje, Coca. Dibuje. Diosa putañera, maestra del kitsh, camp, folk y rock & roll.

    Lun 24 VOLVER 22 Ch. Bernard y F. Nardini. 76 89 03. Centrada principalmente en las desventuras de un trío de jóvenes perdedores, este filme que conjuga cinismo, una mirada políticamente correcta (¿cínica y políticamente incorrecta?, ¡imposible!, ¡paradoja!; en este caso, es posible) y cierto e innecesario afán alegórico, generó discusiones varias en la crítica vernácula. Es más, recuerdo que en su momento Quintín la mató. Hay que verla. Para criticarla, denostarla o entretenerse si quiera, hay que verla.

    Lun 24 ISAT 23:35 E. Harris. POLLOCK. Pollock, junto con De Kooning y Rothko (un genio, mi preferido, de quien tenemos una obra estupenda en el Bellas Artes), fue uno de los exponentes más representativos del expresionismo abstracto, y sobre todo fue el "iniciador" del action painting (decimos "iniciador", así, entre comillas, porque en realidad quien comenzó con esto fue su esposa, la cual vivió bajo su sombra toda su vida). Este fulano, cuando no prendía una turbina de avión y le empezaba a tirar baldazos de pintura al lienzo, cosa que hacía muy a menudo, tiraba la tela al piso, escuchaba al mismísimo Jonhy Allon decir "¡suuubime la música!" como hoy nosotros lo hacemos por Crónica TV cada sábado (¡long live Jonhy!), bailaba como un poseso ritmos jazzísticos o tribales y se ponía a pintarrajear la tela, eso sí, chorreando y goteando la pintura con suma precisión. El tema es que el tipo, algunos añitos después que Gauguin y que Picasso (después de todo, y digámoslo con firmeza, las vanguardias de los 60 no fueron otra cosa que la versión farsesca de las trágicas vanguardias históricas), deseaba recuperar algo, aunque sea un ápice de las culturas primitivas. Y la verdad sea dicha, lo consiguió, no sólo en su performance sino también en sus pinturas. Uno al ver un cuadro suyo no puede menos que remontarse hasta el inicio de todo, a las mismísimas pinturas rupestres. Eh... ¿la película? ¿Yo qué sé de qué trata la película? Calculo que sobre Pollock. Los muchachos de Isat son loquitos muy cool, lo tienen a Casero presentando pelotazos de karatecas del año del pedo, al gran Laiseca leyendo tenebrosos cuentos de terror y ahora tienen una sección llamada "eurotrash", de modo que seguro que es una versión sacada de la vida del pirucho Pollock.

    Mar 25 ISAT 23 N. Tsuruta. LA LLAMADA. Seguimos con el cine de terror japonés. Y seguimos también torturando a Borges. En este caso se destacan las actuaciones estelares del pelado Confucio (llamado por un erudito grupo selecto Kung-Fu-Tse), el inalcanzable e inagotable Satori (pregúntenle a los taoistas si no es inagotable, van a ver), la mismísima dama de Shangai de Orson Wells, Kawabata, Akira Kurosawa y el espíritu suicida de Mishima.

    Mie 26 20 CCA R. Linklater. ESCUELA DE ROCK. Dedico este comentario a Mariano, un rockero de alma.

    En El libro del desasosiego de Bernardo Soares –uno de los tantos heterónimos de Fernando Pessoa– aquel melancólico poeta tenía estas palabras piadosas para con su jefe, el ya célebre patrón Vasques.

    En los parágrafos 7 y 8 escribe:

    "El patrón Vasques. Siento, muchas veces inexplicablemente, la hipnosis del patrón Vasques. ¿Qué es para mí ese hombre, salvo el obstáculo ocasional de ser el dueño de mis horas, durante un tiempo diurno de mi vida? [...] Esté donde esté, recordaré con nostalgia al patrón Vasques, a la oficina de la Calle de los Doradores, y la monotonía de la vida cotidiana será para mí como el recuerdo de los amores que no tuve o de los triunfos que no habrían de ser míos. [...] Creo que hay un símbolo. Creo o casi creo que en alguna parte, en una vida remota, ese hombre fue en mi vida algo más importante que lo que es hoy.

    ¡Ah, comprendo! El patrón Vasques es la Vida. La Vida, monótona y necesaria, dirigente y desconocida. Este hombre trivial representa la trivialidad de la vida. Él lo es todo para mí, por fuera, porque la Vida lo es todo para mí por fuera.

    Y, si la oficina de la Calle de los Doradores representa para mí la Vida, este segundo piso mío, donde vivo, en la misma Calle de los Doradores, representa para mí el Arte. Sí, el Arte, que vive en la misma calle que la Vida, aunque en un sitio diferente, el Arte que alivia de la Vida sin aliviar de vivir, que es tan monótono como la misma Vida, pero sólo en un sitio diferente."

    Tratándose de una comedia que tiene al rock como protagonista, Ud. se preguntará por qué comienzo con estas palabras de tamaña galanura poética. Lo hago porque, a pesar de mi insistencia y luego de fatigar entre las páginas en esta grata relectura de este libro inagotable, no logro dar con algunas palabras que hoy rastreo en vano y que tanto tienen que ver con este filme. No importa. Nunca está de más rememorar otras del gran Pessoa, cuanto menos en la versión de Ángel Crespo. Más o menos recuerdo que en algún recodo de este libro, Soares decía:

    "Todos tenemos patrón Vasques, visible para unos, invisible para otros".

    En el marco de este filme, esta sentencia pessoana será clave para comprender que el rock tiene menos que ver con una banda de drogados y alienados –que los hay como en todo ámbito de la cultura, ni más ni menos– que con verdaderos adalides en la lucha contra El demonio que nos gobierna, o dicho de otro modo, como reza en esta película, contra "El Jefe".

    Sí. Ya se dieron cuenta. Soy un rockero irredento. Si Padeletti decía que cuando escuchaba a Bach, recién ahí, estaba cierto de que Dios existe, yo soy de esos que agregaría al prolífico creador (¡compuso más de mil obras el muy animal!, ¡y encima todas geniales!) de los Conciertos brandemburgueses al inmortal Ozzy, a Zeppelin, a Hendrix, Purple, Floyd, Maiden o los Pistols, también. Sé que esto es un poco desmedio. Pero bueno, che, Padeletti será todo lo genio que sea –tengamos presente, junto con Juanele era uno de los poetas preferidos de nuestro querido Juani Saer– pero exageró un poquito. ¿Por qué yo no puedo hacer lo propio tratándose de algo tan querido y loable como el rock? Veamos por qué puede ser loable esta música denostada y hasta sitiada por todos y cada uno de los padres del mundo.

    Tratándose del director de las falsamente profundas Antes del amanecer y Después del amanecer (o del atardecer, poco importa y no pienso chequearlo; Ud. ya sabe a qué me refiero, y si no sabe, no se pierde nada), y anoticiados de que se trata de una comedia, uno puede sospechar que esta película será un mero divertimento con algún que otro recóndito momento de "profundidad". Error. Es una maravilla. Una de las pocas películas que, trabajando con pre-adolescentes y con recursos nada arteros –sin caer en golpes bajos o escenas vergonzantes como algunas de Valentín o Kamchatka– demuestra cuál es el verdadero espíritu del rock.

    Primero veamos "de qué va" la película (y a propósito, odio cuando los críticos de cine se refieren al filme en estos términos; ¿por qué?, simplemente porque demuestran que la pobreza del lenguaje llegó también a una comarca –el antes ilustrado y pertrechado cenáculo crítico– que parecía resguardada de este flagelo): Un gordito gilún, apasionado del rock y guitarrista empedernido, es despedido al unísono de su banda (y con ello no sólo se queda afuera del grupo sino también de una competencia de bandas de rock) y ultimado a pagar el alquiler en breve. Se le ocurrirá hacerse pasar por su hermano, ex-rockero devenido insulso profesor de la elementary school, e ingresar como docente a un colegio. Allí "matará dos pájaros de un tiro": se ganará los mangos que le salven la vida y formará una banda. No contemos más porque el final es delicioso. Esta es una de las pocas películas en las que vale quedarse a disfrutar hasta el último de los créditos.

    Como en toda gran obra la anécdota es lo de menos. Aquí Linklater, gracias a un guión perfecto –una verdadera pieza de relojería– y a un actor histriónico y genial en el protagónico como es J. Black, nos muestra el verdadero espíritu del rock, aquel fuego primigenio que algunos han perdido hoy día: la rebeldía.

    En tiempos en que se discute si el mundial entra o no a la escuela, bien vale ver Escuela de rock para darnos cuenta de que muchas más cosas de las que nos imaginamos pueden ingresar a los sacrosantos recintos del saber escolar (¡vean, paleolíticos directivos de colegio!), y tengámoslo en cuenta, no será en perjuicio de la educación sino en su provecho.

    Para cerrar, recodemos siempre, rememorando bien las palabras de Bernardo Soares, bien esta película o bien tarareando alguna estrofa de rock, que "todos tenemos patrón Vasques, visibles para uno, invisibles para otros". Y mantengamos siempre el rebelde espíritu rockero para sobreponernos a esa cruel verdad.

    Como cantaba Dio, ex-cantante de Black Sabbath: ¡Long live rock´ n´ roll!

    Juev 27 F & A 22 B. de Palma. EL SONIDO DE LA MUERTE (conocida en el mundillo cinéfilo como BLOW OUT). Después de Fiebre de sábado por la noche Travolta necesitaba hacer algo serio para afianzar lo que, años después, se mostraría como una carrera brillante en la actuación (entre paréntesis, recordando mamarrachos realizados por actores en sus primeros años, cada dos por tres repiten Grease, película clase Z imperdible por la que el pobre actor que años después resucitaría Tarantino pagaría millones a las cadenas de cable para dar por tierra de una vez y para siempre con semejante papelón realizado). B. De Palma le dio la oportunidad en este thriller excelente que muestra cómo un sonidista de pelis clase B graba ruidos en un parque y, repitiendo las grabaciones de manera obsesiva, descubre algo pesutti. En este caso, el hitchcockiano emperdernido más que rendirle homenaje a su maestro –cosa que hace explícita ya que incluye la famosa escena de Psicosis- o a Eisenstein, como en Los intocables, le rinde tributos a M. Antonioni que unos años antes de esta película había realizado Blow up. Ya el título nos invita a leer en paralelo a De Palma y al segundo Michelangelo famoso. Además, en la de este último un fotógrafo al dope saca fotos en un parque (otra coincidencia, ya tenemos dos: nombre de la película y lugar nodal del conflicto dramático) y descubre un tomuer sobre el cesped a la luz de la luna. Ud. se acuerda, esta película, la del tano, está basada en Las babas del diablo de don Cortázar ¿Ahora se acuerda? Si lee el cuento verá que no tienen un pito que ver. Bueno, che, así son los artistas "inspirados".

    Juev 27 TNT 22 F. Bielinsky. NUEVE REINAS. Algunos pensaron (yo en parte) que Bielinsky había hecho un gran trabajo con esta película –en la que, entre paréntesis, ama hasta el plagio a Casa de juegos de D. Mamet-, desde la cual rescataba al cine industrial argentino, que venía siendo vergonzante en los últimos años, hasta situarlo en un lugar más que digno. Además, con el estreno de El aura, su segundo filme, aquellos que nos veíamos timoratos frente a la perfecta factura de aquel filme desconfiando porque sólo era "un buen producto de la industria", no podemos menos que sucumbir ante la evidencia de que estamos ante un realizador genial (la escena final de El aura, ya queda como una de las mejores de la historia del cine argentino). Bravo por Bielinsky y también, de paso, por Zifrón, dos directores que dejan muy bien parada a nuestra industria cinematográfica, no como Campanella que cada vez es más previsible y de una sensiblería barata y de zapatos de goma, como reza el tema. M..., me quedé pensando, no era "sensiblería barata" sino filosofía barata, según escribió Charly, pero hablar de filosofía frente a las pelotudeces de Campanella es injuriar a la comunidad filosófica toda desde Heráclito en adelante hasta... Savater, ¿¡Savater!? Bueno che, es que hablando de mequetrefes en el cine se me trabucó otro en la filosofía. Perdóneme, se los pido.

    Vie 28 ISAT 00:05 S. Bizzio. ANIMALADA. Un director debería medírselo por la envergadura de los desafíos que se plantea y la forma en que sale airoso de ellos. Aplaudamos a los directores que no apuestan a la película chiquita y bien hecha, aplaudamos más bien a aquellos que, incluso fracasando, se enfrentan a la narración clásica o se meten con temas bien difíciles.

    Este es un caso en el cual hay que darle crédito a Sergio Bizzio, sí el autor de Rabia, Planet, En esa época y Más allá del bien y lentamente, ya que lleva a cabo una historia muy bien contada, sumamente disparatada –el amor de un hombre por una oveja – y desde el más estricto realismo.

    Vie 28 VH1 20 A. Parker. PINK FLOYD. THE WALL. Ya no me quedan fuerzas para recomendar esta película que Ud. ya sabe que es buenísima. Escribí mucho, demasiado.

    Entre paréntesis, revisando me di cuenta de que mi primer columna en este site tenía tan solo 6 páginas, mientras que esta tiene 27, ¿no se me estará yendo la mano? No me responda que me voy a desanimar.

    Vie 28 TFZ 22 T. Burton. LA LEYENDA DEL JINETE SIN CABEZA. Luego del mamarracho El planeta de los simios y antes de la tierna y negra Fábrica de chocolates, vuelve ese estilo gótico con el que Burton se ganó un lugar en el mundo del buen cine. Aquí el "burtoneano" J. Deep, con un personaje muy en la línea de aquel que protagonizó Dead man de J. Jarmuch, encarna a un adalid de la ilustración que se enfrenta a poderes desconocidos.

    DOM 30 TNT 22 M. Scorsese. TORO SALVAJE. R. De Niro interpreta a un boxeador ya mítico, La Motta, en una joya de Scorsese. Cuanto menos hay que verla para saber por qué Scorsese es Scorsese. Esta es la mejor película para darse cuenta.

     

     

    Hernán Sassi

     

     

     
     
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    Hernán Sassi

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    columna

    Perlas en el fango (cine por cable en Argentina)

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    Número 22: enero 2006 - Sexualidad y fantasía - Acerca de Lulúpe María T de Tatiana Goransky (reseña)

    Número 23: febrero 2006- Nietzsche, cristiano heterodoxo Sobre Nietzsche, filósofo dionisíaco de Ezequiel Martínez Estrada. (reseña)

    Número 24: marzo 2006- La última vuelta de Bizzio: la novela de fantasmas realista (ensayos/artículos)


       
       
       
       
       
     
     
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    Margen inferior: Imagen de Un perro andaluz de Luis Buñuel.