el interpretador poesía

 

La boca de Mercurio (Fragmento)

Cecilia Perna

 

 

Playa Alfonsina - Enero 15

      Comenzar de mediodía, calcinada sobre el arrullo de las olas             

 

* * *

 

      La luz vertical cae sobre los hombros. Soy una lagartija blanca; me retuerzo y desdoblo
perfecta sobre la arena.
Cierro los ojos. Tengo tragaluces debajo de las sienes. La sal se filtra y limpia los huecos
oscuros del cerebro.
Pronto, lujosas habitaciones desempacan y se ofrecen al resplandor.

      Soy blanca… inmune a las hogueras.

 

* * *

      Los verdaderos lagartos son reyes y traen gruesas pieles de oro que ya fueron maceradas
bajo el sol del desierto.


* * *

 

      Al cabo de un rato, el viento incesante que llega de Alta Mar no logra disimular los
síntomas primeros de la erosión.


* * *

 

      El peso solar es una cascada que se crispa al caer sobre la piel blanca de Virgen.

 

* * *

 

      Camino al margen del Jordán.
      Doblemente malditos serán los dolores de aquel parto. La espalda va a quebrarse al
sufrimiento en la asepsia celeste de la sala, sin haber visto jamás cómo la Luna enrojece
tendida en un barranco.
      Ahora, se escapa descalza, orillando las arenas nocturnas y frías del Mar Muerto.
           


* * *

 

      No hay dolor más intenso que el de un cuerpo ardido en esta arena.
  


* * *

 

      Voy a tener que ceder al amparo de alguna sombrilla.

 

* * *

 

      Para olvidar el calor, me interno en una charla sobre toda esa gente enchapada de luz que
se divierte fuera del círculo de mi prisión de sombra.

 

* * *

 

      De golpe desearía para mí, el cuerpo negro y voluptuoso de una mujer caribeña criada
con la leche de los cocos.

 

* * *

 

      A fin de cuentas Mar del Plata. Siempre resulta un poco fresca para el veraneo.

 

* * *

 

      Acaracolada en la esterilla me acuna el murmullo turístico, guiado por los compases
bajos del mar.

 

* * *

 

      Probablemente ahora, él haga la siesta en una cama que dista unos 250 m. de mi
sombrilla.

* * *

 

      Entro ardorosa en un sueño: reminiscencia de piel viva bajo los efectos corrosivos del
sol; voces infantiles mezclan de fondo las olas; Coca-Cola seguro en algún lado la brisa lengua
la sal…
arena
ojo
lágrima Lagarto.

 

* * *

 

      Oniromancia verbal. Desenrollar la siesta en una cama a 250 m. de mi sombrilla.

 

* * *

 

      Inmóvil, apenas respiro. Soy centro-pivote del Sol que gira alrededor de mi cuerpo.

 

* * *


      El Lagarto es un Dragón y quema las sábanas arrolladas al final de la cama. Al pie de la
mesa de Luz, una niña sumida en el éxtasis de la plegaria aguarda la dulce espada de San
Jorge.

 

* * *

 

      Por mis piernas desamparadas el sol se desliza hasta el filo de las rodillas. Cuando
levanto los párpados veo el empeine herido y los tobillos hinchados.

 

* * *

 

      -¿Qué tienes conmigo mujer? ¿No ves que aún no ha llegado la hora?

 

* * *

 

      Durante la noche, curo en el cuarto las ampollas.   
No son más que el propio mar encapsulado, pienso. Agua salobre que quizá, tenga con
las lágrimas una vertiente común.

* * *

 

 

©Cecilia Perna

 

 
el interpretador acerca del autor
 
                 

María Cecilia Perna

Nació en Zárate, provincia de Buenos Aires, el 9 de marzo de 1979.

Cursa estudios de Letras en la Universidad de Buenos Aires.

En el 2003, publicó su primer libro de poesía La boca de Mercurio por Editorial Siesta.

 
   
     
 
 
Dirección y diseño: Juan Diego Incardona
Consejo editorial: Inés de Mendonça, Marina Kogan, Juan Pablo Lafosse
Control de calidad: Sebastián Hernaiz
Prensa: Elsa Kalish
 
 
 
 

Imágenes de ilustración:

Margen inferior: Andrej Zadorine, Morning Poetry (detalle).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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