¿Quién
fue el raro bicho qué te ha dicho, che pebete, que pasó
el tiempo del firulete? Por más que ronquen los merengues y las
congas siempre fue tiempo para milonga. Vos dejá nomás que
algún chabón chamuye al cuete y sacudile tu firulete, que
desde el cerebro al alma la milonga lo bordó. Es el compás
criollo y se acabó. Pero escuchá, fijate bien, prestale
mucha atención y ahora batí si hay algo igual a este compás
compadrón. Batí, por Dios, si este compás repicadito
y dulzón te burbujea en la piel y te hace más querendón.
Pero escuchá... fijate bien, prestale mucha atención. Y
ahora batí si este compás no es un clavel reventón;
es el clavel, es el balcón, es el percal, el arrabal, el callejón,
y es el loco firulete de algún viejo metejón.
Rodolfo Taboada
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